13.7 C
Salta
sábado, agosto 22, 2026

Auténticos decadentes: la política salteña en su peor momento

Desde hace algunos años, la palestra política en la provincia está atravesada por un bajísimo vuelo intelectual. Ahora se le sumó un alto grado de violencia.

En los últimos años, la escena política en Salta ha estado marcada por un preocupante deterioro en la calidad del debate público y la acción gubernamental. Las luchas internas, las amenazas cruzadas en los parlamentos y la concentración en asuntos irrelevantes han relegado las verdaderas prioridades de la provincia a un segundo plano, dejando a los ciudadanos con una sensación de abandono y desilusión.

El ingreso de “outsiders”, como Mónica Juárez (conductora de TV), José García (cantante) y Guillermo Kripper y “Vitín” Lamberto (periodistas), por citar sólo a unos pocos, trajo consigo un marcado deterioro en el debate público. La gran mayoría arribó de la mano del saencismo y son, en buena medida, responsables de esta debacle intelectual en el ámbito de la política.

Atrás quedaron las interminables discusiones en Diputados entre peronistas y renovadores o radicales, entre kirchneristas y antikirchneristas. Hoy los debates pasan por temas insignificantes. Lo que más llama la atención de la opinión pública son los escándalos en el Recinto, tal como sucedió con la amenaza de Socorro Villamayor de “bajarle los dientes” a su par Griselda Galleguillos. El trasfondo de esta pelea se generó por una cuestión personal y no por lo ideológico.

Lo propio pasó esta semana en la Concejo Deliberante, cuando el edil Pablo López denunció que José García lo amenazó (también) con bajarle los dientes. Estas prácticas no sólo generan un clima de tensión, sino que también erosionan la confianza de los ciudadanos en sus instituciones democráticas.

Justamente García, quien además es vicepresidente del cuerpo deliberativo, ya tiene acostumbrados a los vecinos a comportamientos bufonescos y es -tal vez- la bandera de la degradación que atraviesa la política salteña.

Y no es la primea vez que el Concejo es escenario de hechos que poco tienen que ver con el debate institucional y con ser la caja de resonancia de las necesidades de los vecinos: Allí, los discursos constructivos han sido reemplazados por un intercambio constante de acusaciones, dejando de lado cualquier intento de trabajar en soluciones reales para los problemas que aquejan a la ciudad.

En los parlamentos, la mayoría de las veces, los debates políticos giran en torno a cuestiones menores o nimiedades que poco o nada aportan al bienestar de los salteños. Un ejemplo de esto fue la discusión para instaurar el “Día de la empanada salteña”, proyecto estrella de Mónica Juárez en Diputados.

Mientras tanto, temas cruciales como la pobreza, la falta de infraestructura o el acceso a servicios básicos quedan relegados. La falta de visión y compromiso por parte de los dirigentes no hace más que agravar la situación.

Pero el poco vuelo intelectual es únicamente propiedad de la Legislatura o el Concejo Deliberante. La llegada de Ricardo Villada también empeoró todo. El ministro de Gobierno, quien debería ser el responsable de tender puentes con otros espacios y generar mesas de diálogo, se encargó de dinamitar cada una de esas posibilidades, instalando todavía más grietas y generando el rechazo de gran parte del arco opositor.

Ante este panorama, es imperativo que los líderes políticos de Salta reflexionen sobre su rol y sus responsabilidades. La recuperación de la confianza ciudadana requiere un cambio drástico en las formas de hacer política. Es hora de dejar atrás las peleas estériles y las amenazas y enfocar los esfuerzos en la construcción de un futuro más justo y próspero para todos los salteños. Sobre todo, para quienes menos tienen.

Más Leídas
Noticias Relacionadas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí