La decisión dejó pasmados a los dirigentes justicialistas locales que creían posible avalar el armado libertario de Gustavo Sáenz y al mismo tiempo reconocer como propia a la conducción nacional del PJ.
Cuando a fines de noviembre circuló con fuerza la posibilidad de una intervención al distrito Salta del Partido Justicialista, rápidamente muchos comedidos salieron a desestimar esa posibilidad argumentando aspectos formales y legales, tales como la realización del congreso anual ordinario, que se desarrolló en Guachipas y el orden administrativo partidario.
En ese congreso, se aprobaron aspectos formales como el balance anual, pero hubo ausencias notorias, la de los diputados nacionales electos por el PJ en la alianza Frente de Todos (2021) y Unión por la Patria (2023), es decir Pamela Calletti, Pablo Outes y Yolanda Vega.
La reunión de noviembre tuvo lugar luego de confirmarse que la conducción partidaria nacional había quedado en manos de Cristina Fernández, tras haber caído la lista encabezada por el gobernador riojano, Ricardo Quintela.
Conocida la noticia, el PJ Salta o PJ saencista, ensayó una postura bipolar, es decir reconociendo en lo formal la conducción de Cristina, pero acatando las órdenes de un Gustavo Sáenz que ordenó a los diputados nacionales mencionados, que abandonen el bloque peronista opositor en el Congreso y formen un bloque que colabore con los proyectos de Javier Milei.
La anomalía quedó expuesta en más de una ocasión y eso motivó la decisión unánime del Consejo nacional del PJ.
Más allá de lo contundente de la decisión, habrá que esperar hasta el 12 de marzo para conocer el verdadero cariz de la intervención partidaria, además, claro está, de quien sea designado como interventor.
En la fecha indicada, vence el plazo de inscripción de alianzas para los comicios provinciales de mayo.
Esto significa que si la razón para intervenir fue para frenar el manejo ambiguo del PJ Salta y no para negociar un acuerdo, la decisión partidaria pone en riesgo la estrategia que usa el oficialismo provincial desde las elecciones de 2021: proponer una pata peronista como una de las vertientes saencistas.
Sin el PJ integrando una alianza oficialista, al Gobernador le costará más hacer una oferta peronista o filo-peronista y si fracciona artificialmente su propuesta, será entre dos alianzas de derecha y ultraderecha, tal como propone el llamado Frente Liberal Salteño.
En este marco, hay una fuerza que también quedó en una extraña e incomoda situación: el Partido de la Victoria. Sus dirigentes habían salido a plantear una “alianza anti Milei” con el Partido Justicialista saencista, la idea le llamó la atención a muchos por su carácter contradictorio y porque objetivamente, el PV se prestaba a ampliar más aún el espectro oficialista que ahora podría resquebrajarse.
