La ministra y el gobernador intentaron mostrarse exultantes durante un acto del pasado viernes, sin embargo, tras responder a una cómoda entrevista, Cristina Fiore, confirmó que la investigación es “amigable” y lejos de disipar dudas, las acrecentó.

Cristina Fiore está en el ojo de la tormenta. La entrevista publicada por el diario El Tribuno durante el fin de semana, no surtió el efecto esperado.
Además de mostrarse tensa y nerviosa, pese a que las preguntas del medio oficialista parecían consensuadas, Fiore incurrió en la contradicción más elocuente: “nosotros tenemos todo clarísimo (…) pero hay casos que hay que revisar” y luego trató de justificar los hechos en la «crisis educativa«.
Otro asunto revelador es que Fiore confirmó que la investigación es sospechosamente lenta. Pese a que la fiscal Ana Inés Salinas Odorisio informó que solicitó documentación el pasado 20 de agosto, la funcionaria saencista confirmó que aún no se remitió la documentación solicitada y tampoco puso fecha para ello.
¿Puede la funcionaria apuntada por la presunta comisión de un grave delito ser quien aporte las pruebas a la justicia?
Es claro que corresponde una medida administrativa que colabore con el esclarecimiento de los hechos y la investigación judicial.
También es más que evidente, que la documentación que necesita la fiscal, que tiene antecedentes de investigaciones a medias, debió procurarla mediante acciones más eficaces, como por ejemplo un allanamiento.
Sin embargo, a esta altura de las circunstancias sólo un inadvertido podría afirmar que en Salta existe la independencia de poderes.
Como se indicó, el saencismo controla todos los resortes para achatar al máximo la calidad institucional en Salta y con ello encaminar la impunidad.
No sólo es el sistema judicial, ocurre lo propio en la Auditoría General de la Provincia, que nada responde ante el pedido del gremio Sitepsa, para que audite las designaciones en la “escuela fantasma” 7160.
A no pocos les llamó la atención la entrevista de Fiore en El Tribuno, complaciente, sin consultar el paradigmático caso de Pablo Marcial, puntero de Pablo Outes, quien fuera expulsado de la Municipalidad de Salta por hacer figurar cooperativas truchas.
Tampoco fue menor que el entrevistador fue quien le recordara el guion a Fiore en una enrevesada consulta para que en lugar de hablar de la denuncia, hable de la denunciante.
Sin embargo, la reacción del público de ese mismo medio fue implacable, más de 150 comentarios dieron cuenta de la escasa credibilidad de Fiore, quien se mostró visiblemente incómoda con la situación, por momentos apretaba sus manos y los labios y como tomando distancia se apoyaba reiteradamente en el respaldo de su sillón.
En su comunicación gestual, estuvo siempre a la defensiva, sin sonrisa social, muy tensa. En su escritorio desparramó un poco de papeles para apoyar su discurso y darle seriedad a sus respuestas, pero como dicen los expertos, el cuerpo habla y por momentos Fiore no parecía que estaba “de local”, es decir en su propio despacho.
El gobernador, en tanto, se mostró sonriente junto a Fiore durante un acto en la escuela América Latina de Villa Lavalle. Más allá de enviar un mensaje gestual a Ciudad Judicial, la jugada puede resultarle demasiado costosa y para muchos recuerda el empecinamiento de Javier Milei con Manuel Adorni, actitud que llegó al extremo de ir a aplaudir el falaz informe del exjefe de Gabinete en el Congreso.
