El músico y conductor televisivo respondió a los cuestionamientos del gobernador salteño y le recordó los elevados índices de pobreza que tiene Salta sin que se haga nada para revertirlos.
Y un día tenía que pasar, la apuesta a la antipolítica, la carencia de ideas, el oportunismo de subirse a los estériles debates de redes sociales y la demagogia de Gustavo Sáenz, encontró una dura réplica y le recordaron el desastre social que se vive en Salta.
Como muchos recuerdan, hacia fines de julio, el gobernador salteño le dedicó posteos en redes y hasta un discurso vehemente seguido de un canto desafinado y con extraña euforia, atacando a Pettinato, quien días antes manifestó públicamente su no preferencia por el folclore como género musical.
Pasaron las semanas y ‘el vuelto’ llegó. En Córdoba, Roberto Pettinato fue entrevistado por el diario La Voz y fue contundente al momento de exponer la demagogia del gobernador salteño.
“Cortaron la frase como se les cantó, todo el mundo lo creyó y, de paso, el gobernador de Salta se hizo una fiesta, a ver si ligaba un voto más. Entiendo que quiera ganarse un poroto con la polémica, pero lamento desencantarlo: a mí el folklore me gustó siempre. Lo que hizo el gobernador me dio por las pelotas. ¿A qué se mete? Se puso un poncho y dijo: ‘Acá llevo la sangre de los gauchos’. Bueno, si vamos a hablar de cómo se malinterpreta lo que uno dice, entonces yo también puedo inferir que, cuando el gobernador de Salta dijo eso, tengo derecho a pensar que es un asesino. Porque un gobierno con 42% de pobreza en su provincia, y que no la baja, debería ocuparse de cosas más importantes. Cuando la pobreza baje al 20%, hablamos», dijo Pettinato.
Como se observa, la demagogia del ponchito tiene corto aliento, más allá del rebenque que obliga a la tropa rentada a colocarlo para hacer proselitismo por una deslucida lista oficialista.
Que un músico ponga en evidencia la demagogia saencista, debería ser un llamado de atención, en primera instancia al gobernador de una provincia pobre y enormemente desigual. También al equipo de comunicación del Gobierno por sus desatinadas iniciativas y, sobre todo, a la ciudadanía que bien podría elevar su exigencia hacia quienes toman las decisiones.
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