Con apenas un 35% de ocupación en la capital y un 40% en la provincia durante la primera quincena de enero, el turismo salteño atraviesa uno de sus peores arranques de temporada.
La primera quincena de enero de 2026 dejó números alarmantes para el turismo en Salta y encendió todas las luces rojas en un sector clave de la economía provincial. Según datos de la Cámara de Turismo, la ocupación hotelera apenas alcanzó el 35% en la ciudad de Salta y rondó el 40% en el promedio provincial, muy lejos del 55% habitual para esta época del año. La información fue brindada por el vicepresidente de la entidad, Mariano García Cainzo.
“Fue muy bajo el movimiento turístico. La situación es realmente muy preocupante”, reconoció el dirigente a El Tribuno y advirtió que la crisis no es nueva. Durante todo 2025, el sector registró caídas de entre 20 y 25 puntos porcentuales respecto de años anteriores, y las expectativas de una recuperación en 2026 ya comenzaron a desvanecerse con un enero flojo y sin señales de repunte.
Detrás de los números aparece una responsabilidad política inocultable. A pesar de los discursos oficiales y los anuncios reiterados, la gestión del gobernador Gustavo Sáenz y de la ministra de Turismo, Manuela Arancibia, no logró sostener ni reactivar una actividad que genera empleo directo e indirecto para más de 40 mil personas en la provincia. El bajo presupuesto, la falta de una estrategia sostenida de promoción y la ausencia de políticas anticrisis dejaron al sector librado a su suerte.
A nivel municipal, la gestión del intendente Emiliano Durand tampoco muestra resultados. La ciudad de Salta apenas alcanzó el 35% de ocupación en plena temporada. Sin una agenda robusta de eventos, sin incentivos claros y con servicios cada vez más caros, la ciudad perdió competitividad frente a destinos internacionales, hoy elegidos por miles de argentinos porque, paradójicamente, resultan más baratos que vacacionar en el país.
Las consecuencias ya son visibles y dramáticas. García Cainzo confirmó el cierre de hoteles en el centro salteño y en San Lorenzo, algunos durante 2025 y otros en lo que va de 2026. “No estamos pudiendo pagar sueldos, luz o gas. Hay restaurantes históricos a los que les cortaron los servicios”, alertó. Además, muchos empresarios se vieron obligados a reducir su capacidad operativa, cerrando establecimientos y dejando trabajadores en la calle.
Mientras tanto, el Gobierno provincial se aferra a la participación en ferias internacionales como única carta de salvación, una estrategia tardía y claramente insuficiente. “Dejar de estar presentes en estos espacios se siente después”, explicó el dirigente, pero el problema ya está instalado: sin inversión, sin planificación y sin apoyo concreto, el turismo salteño se desangra.
Para la cámara, el cierre de enero no ofrece mejores perspectivas y febrero aparece apenas como una esperanza atada al carnaval.
El 2026 arrancó con un verano frío en Salta. No por el clima, sino por el resultado de gestiones que prometieron crecimiento y dejan crisis, persianas bajas y miles de trabajadores al borde del abismo.
