Guardias recortadas, hostigamiento laboral, jornadas de más de 12 horas sin comida y una gestión que hace agua por todos lados. El Hospital Joaquín Castellanos está al borde del colapso y los trabajadores ya no se callan.
La crisis del Hospital Dr. Joaquín Castellanos de General Güemes dejó de ser un rumor de pasillos para convertirse en una denuncia institucional formal. Trabajadores del establecimiento elevaron una dura nota al secretario general de ATE en la que exponen una realidad alarmante: desorganización total, persecución laboral y una gestión que no garantiza ni lo mínimo indispensable para funcionar.
El documento es contundente. El personal denuncia una gestión deficiente, negligente y sin control por parte de la Gerencia actual, a cargo de Daniel Rallé, hermano del diputado ultra saensista Germán Rallé, a la que responsabilizan directamente por el deterioro institucional, los conflictos internos sin resolver y el incumplimiento sistemático de derechos laborales básicos.
En el reclamo exigen la destitución inmediata del gerente del hospital y la renuncia de varios jefes de área que, según señalan, forman parte del mismo entramado de desidia.
Entre los nombres apuntados figuran el jefe de Mantenimiento, el jefe de Choferes y la jefa de Servicios Generales, áreas clave para el funcionamiento diario del hospital. No es un detalle menor: cuando la conducción falla, el hospital entero se paraliza, y eso es exactamente lo que denuncian quienes sostienen el sistema con su trabajo cotidiano.
Uno de los puntos más graves del reclamo es el recorte de guardias al personal de Servicios Generales, Choferes y Mantenimiento. Según denuncian, estas guardias fueron quitadas como represalia por haber solicitado un relevamiento de jefes de programas y gerencias. En otras palabras: preguntar y exigir control se paga con castigo económico y hostigamiento laboral.
Pero la situación llega a niveles directamente inhumanos cuando se menciona que no se garantiza comida al personal que cumple jornadas superiores a las 12 horas. Trabajadores de la salud sin alimentación durante extensas horas de trabajo no es solo una falta administrativa: es una muestra brutal del abandono de la gestión y un riesgo para la salud de quienes cuidan la salud de otros.
Frente a este escenario, el personal reclama la intervención urgente del Concejo Deliberante para que se investiguen los hechos denunciados y se adopten medidas inmediatas. También advierten que, de no haber respuestas concretas, se profundizarán las medidas gremiales, administrativas y legales, elevando el conflicto a organismos provinciales y de control.
La situación es preocupante. Mientras el discurso oficial suele hablar de salud pública y gestión eficiente, en el Hospital de Güemes los trabajadores describen un sistema que se cae a pedazos, con autoridades más preocupadas por disciplinar que por gestionar.
