Así lo dijo el referente de la comunidad La Represa, Javier Ruiz, en una entrevista con Infinito FM, donde aseguró que la situación es extrema.
La visita del gobernador, Gustavo Sáenz, a la localidad de Coronel Juan Solá (Morillo), en el departamento Rivadavia, dejó algo más que recorridas oficiales por las zonas afectadas por la crecida del Río Bermejo. También dejó al descubierto comunidades originarias denunciando hambre, abandono y funcionarios que prefieren controlar quién habla antes que escuchar lo que pasa.
En ese sentido Ruiz contó que intentó acercarse al gobernador mientras estaba acompañado por el ministro de Desarrollo Social, Mario Mimessi. Según explicó, las comunidades ni siquiera fueron informadas de la llegada del mandatario.
“Nadie, ninguno de los pueblos originarios supo que iba a venir el gobernador. Nos sorprendieron temprano. Cuando llegué al municipio había un cordón de policías. Me dijeron: ‘¿Qué hace usted acá? Retírese”, señaló.
Hubo un operativo de seguridad para ordenar la foto oficial, pero no para escuchar a las comunidades.
Cuando intentó plantear la situación social que atraviesa Morillo, el dirigente aseguró que el propio ministro Mimessi buscó frenar la conversación.
“Cuando traté de hablar con el gobernador, el ministro Mimessi no quería que yo diga lo que está pasando en Morillo. Me decía que el gobernador no vino por ese tema, que vino a ver lo del río Bermejo”, recalcó.
Aun así, logró interpelar brevemente a Sáenz. “Le dije: ‘Señor gobernador, aquí hay una manifestación porque el municipio no da abasto con los cupos de trabajo y encima están mal pagados’. Ahí me querían callar’”.
El conflicto social en Morillo viene creciendo desde hace meses. Las comunidades incluso tomaron el municipio para ser escuchadas.
“Nosotros tomamos el municipio porque siempre tenemos que llegar a eso para que nos escuchen. Si no, nadie te recibe”.
Tras la protesta se firmó un acuerdo que dejó en evidencia el nivel de precariedad laboral que existe en la zona: “se acordó trabajar de lunes a jueves y pagar cinco mil pesos por día. Pero eso tampoco es justo y es muy poco”.
Mientras las comunidades sobreviven con changas, dentro de la estructura política hay sueldos que nada tienen que ver con esa realidad.
“Ellos ya están arreglados. Hay gente que cobra 150 o 200 mil pesos por semana. Mientras tanto acá hay comunidades enteras que no tienen ni un trabajo”, indicó.
“Aquí no se come todos los días. No se cena porque no hay”. Según explicó, en muchos hogares apenas se logra una comida diaria.
“Una vez al día comemos. Pero tampoco te puedo decir que comemos bien”, dijo para finalizar.
