“Hay que distinguir cuando existen intereses distintos”, dijo el diputado de La Libertad Avanza y advirtió que no todo puede explicarse como una simple pelea interna.
La interna de La Libertad Avanza en Salta sumó una voz que difícilmente pueda ser considerada ajena a la discusión: la del diputado provincial Sergio López. En una entrevista con FM Infinito, el legislador habló de las diferencias que atraviesan al espacio y dejó una definición que, por su crudeza, termina funcionando como una radiografía del momento libertario: “Hay que distinguir cuando existen intereses distintos”.
López intentó ponerle contexto a una disputa que en las últimas semanas comenzó a hacerse cada vez más visible. “Dentro de un espacio político siempre puede haber diferencias”, planteó, aunque inmediatamente marcó un límite: “Hay que distinguir cuándo existen intereses distintos”. La aclaración no es menor, porque supone reconocer que el problema no pasa solamente por distintas maneras de pensar, sino por objetivos que eventualmente pueden no coincidir.
El diputado también puso el foco en la necesidad de construir un espacio que trascienda los nombres propios. En esa línea, sostuvo que “hay que terminar con el egocentrismo” y cuestionó el personalismo que atraviesa a la política argentina. “Deben volver las ideas”, afirmó, una frase que adquiere particular peso cuando la discusión interna de LLA parece estar cada vez más atravesada por liderazgos, posicionamientos y lugares de poder.
López también defendió la necesidad de una construcción territorial real. En declaraciones previas, el legislador había planteado que La Libertad Avanza “debe demostrar que cuenta con base territorial real” y que no alcanza con “armar y presentar lista en General Güemes y en la Capital y querer gobernar Salta sin haber, por lo menos, caminado el resto de los departamentos”.
Ese planteo permite entender buena parte del trasfondo de la discusión actual. Para López, la expansión del espacio no puede reducirse al peso electoral de Javier Milei ni a la utilización de una marca que ya tiene reconocimiento nacional. “Se requiere principios generales, doctrina, plataforma, objetivos, misión, visión”, había sostenido, reclamando “una mejor política” y una estructura capaz de echar raíces en la provincia.
La interna, entonces, tiene una discusión que va bastante más allá de quién se lleva mejor con quién. Está en juego qué tipo de partido pretenden construir en Salta, quiénes tendrán capacidad para conducir ese proceso y cuánto margen habrá para los distintos sectores que hoy conviven bajo el mismo sello. Y López parece querer llevar la discusión precisamente hacia ese terreno: menos personalismos y más proyecto.
“Creo que hay que terminar con el discurso vacío, los insultos y pasar a un proyecto político con propuestas serias”, había reclamado el legislador. También advirtió que “tampoco hay que subestimar al electorado” porque “la ciudadanía es inteligente y entiende”.
Sergio López se mete de lleno en una interna que hasta hace poco muchos preferían presentar como una simple suma de diferencias. El problema es que cuando un dirigente del propio espacio empieza a hablar de intereses distintos, egocentrismo, personalismos y falta de construcción territorial, la discusión ya no parece solamente una cuestión de formas. La pelea libertaria en Salta empieza a discutir algo bastante más concreto: quién quiere construir qué cosa y, sobre todo, quién pretende conducirla.
