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viernes, agosto 28, 2026

Te Deum vacío en Salta: las principales autoridades no fueron

El saencismo pegó el faltazo en bloque a uno de los actos más simbólicos del calendario patrio. Señales de lo lejos que están de la gente.

En el 25 de Mayo, el Te Deum en Salta dejó una postal incómoda: lugares vacíos en la Catedral. Esta vez, en donde se ven codazos y desesperación por salir en la foto, hubo ausencias. No asistieron ni el gobernador Gustavo Sáenz ni su vice, Antonio Marocco. Tampoco el jefe de Gabinete, Sergio Camacho. Mucho menos el intendente Emiliano Durand. La escena fue encabezada por la ministra de Educación, Cristina Fiore, en una ceremonia que, más que solemne, pareció desangelada.

No se trató de una ausencia aislada ni de una casualidad logística. El faltazo fue premeditado. A la lista se sumó incluso el presidente del Concejo Deliberante, Darío Madile. Demasiados nombres ausentes en un acto que, por tradición, funciona como una puesta en escena del poder frente a la Iglesia y frente a la sociedad. Cuando nadie va, el mensaje también es colectivo.

El Te Deum no es un trámite más en la agenda oficial. Es, o solía ser, un ritual político con carga simbólica: una forma de escenificar pertenencia, institucionalidad y cierta idea de comunidad. Por eso la ausencia masiva no pasa desapercibida. No es solo un hueco en la foto: es un gesto significativo de la política

No hubo agenda oficial que justificara semejante vacío ni razones públicas que ordenaran el desconcierto. Ayer, la liturgia quedó en manos de segundas líneas. El poder, en cambio, eligió no mostrarse. Dejar vacía una ceremonia como el Te Deum no parece un detalle menor.  Y en esa decisión, quizá, haya más discurso del que cualquier homilía podría contener.

Para colmo, la homilía de Monseñor Cargnello estuvo cargado de mensajes hacia la política: Habló de “la necesidad de construir una Nación centrada en las personas y no en los intereses de quienes gobiernan”.

También indicó que los cargos y responsabilidades son “un regalo que Dios nos da para hacer el bien a mucha gente”, aunque advirtió que esa tarea no puede realizarse “de manera individual”.

Por último, se refirió a “los riesgos de priorizar las pertenencias partidarias por encima del interés nacional. No puede ser más importante pertenecer a un partido político que a la patria, a una ideología y no al ser humano. La tierra es para todos, eso tienen que saberlo de un lado y del otro. Si queremos crecer, o lo hacemos todos o nos iremos destruyendo”, señaló.

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