Las góndolas cambiaron. No hace falta recorrer demasiados supermercados para advertir que, en los últimos dos años, ganaron espacio nuevas marcas y productos importados. Pero más allá de lo que puede percibir el consumidor al hacer sus compras, los números permiten dimensionar el fenómeno.
De acuerdo con los últimos datos de la Secretaría de Industria y Comercio, las importaciones de alimentos y bebidas alcanzaron los u$s2.293 millones en 2025, lo que representó un incremento del 56,5% frente a los u$s1.465 millones de 2024.
Sin embargo, la tendencia mostró cierta moderación este año. Según información brindada por la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), durante el primer semestre de 2026 las importaciones del sector cayeron 2,6% interanual. Desde la entidad remarcan que las compras al exterior forman parte de la propia matriz productiva de la industria alimenticia.
“La industria se abastece de materias primas, insumos y bienes importados necesarios para los procesos productivos y el abastecimiento del mercado local. Las importaciones del sector, además, se concentran principalmente en rubros donde Argentina no produce o lo hace de manera limitada, como cacao, café, determinadas frutas o insumos específicos necesarios para la producción”, explicaron desde COPAL.
Al mismo tiempo, el sector mantiene un fuerte saldo positivo en su comercio exterior. En promedio anual, por cada dólar que importa, exporta aproximadamente u$s15, con un aporte neto de divisas cercano a los u$s30.000 millones.
En ese contexto, el crecimiento de las importaciones debe ponerse también en perspectiva. Los productos provenientes del exterior representan alrededor del 10% de la oferta total, por lo que continúan siendo una porción minoritaria del mercado. Sin embargo, su mayor presencia se hizo más visible en las góndolas, donde aparecieron nuevas marcas, variedades y productos que ampliaron las opciones disponibles para los consumidores.
Para poner en perspectiva: de acuerdo a cadenas consultadas por Ámbito, la participación de los alimentos importados aumentó dentro de la oferta dependiendo el rubro. El mayor crecimiento se observó en productos lácteos (leches, quesos, manteca y dulce de leche), almacén (fideos, panificados, galletitas) y también en embutidos. En algunos casos, también se observó que la competencia con los alimentos importados produjo una reducción de precio, por ejemplo, en fideos.
Otra cadena líder consultada señaló que el porcentaje de importados representa una porción del 3% del total de ventas, con un crecimiento del 1% interanual con 350 productos importados, sin embargo, sigue siendo una porción minoritaria. En los supermercados consultados, que prefirieron el anonimato, señalaron que los consumidores valoran el aumento de variedad de productos.
«Hoy en día manejamos un volumen regular de importaciones, que nos permite sostener precios accesibles con aumentos que, en promedio, se mantienen por debajo del acumulado de inflación. Consideramos que la oportunidad en la búsqueda de este tipo de alimentos está en conseguir propuestas que nos sirvan para posicionar una referencia de precio que, en contextos de estabilidad cambiaria, se mantiene más estable representando un beneficio para los clientes», señaló una fuente consultada.
Entre los alimentos más importados que están siendo demandados también se destaca el lomito de atún (producto históricamente importado), papas de tubo y fideos instantáneos (noodles). Entre alimentos de un segmento premium se encuentran las cápsulas de café y galletitas Les Tablettes.
¿Y qué pasó con los precios? Pese a que en un primer momento se utilizó la estrategia de una rebaja del precio del producto importado para facilitar su incorporación al mercado, hoy en día prácticamente los productos importados son más caros que las marcas nacionales y ya funcionan como bien complementario.
Flexibilización de las importaciones de alimentos
Pero más allá de la variedad de productos en góndola, hubo cambios más drásticos en las regulaciones que favorecieron que esto ocurra. Una de las medidas más importantes que va a seguir en vigencia hasta fin de este año, es una resolución de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA) que permite importar 3.200 productos de rubro alimenticio, bebidas, artículos de higiene y medicamentos sin pagar impuesto a las Ganancias ni el IVA.
Según señala Federico Vacarezza, experto en Comercio Internacional a Ámbito, esta medida «les quitó una parte enorme de la mochila fiscal a los importadores. Aparte, se aceleró el acceso a los dólares en el mercado oficial, permitiendo pagar las importaciones de alimentos básicos a los 30 días, en lugar de las viejas cuotas a 90 o 180 días que trababan todo». Pero agregó que en lo regulatorio, también hubo cambios para que la importación de alimentos para las cadenas sea de manera más ágil.
En ese sentido, señaló los decretos de desregulación (como el 35/2025 y el 697/2026) que implementó el reconocimiento automático de certificaciones. «Si un alimento viene de un país con altos estándares sanitarios o cumple las normas globales del Codex, ya no necesita hacer el trámite eterno de registro previo de producto y del establecimiento en la ANMAT; ahora alcanza con un «Aviso de Importación» simplificado como una declaración jurada. Además, la ANMAT unificó todo en una tasa fija del 0,5% del valor FOB para los alimentos y envases, y se centralizaron también las inspecciones operativas en el SENASA para destrabar los cuellos de botella que se hacen en la aduana. En resumen se pasó, de tardar meses a un esquema de validación que es casi automático», agregó Vacarezza. /ÁMBITO
