La senadora nacional del saencismo intentó explicar su vínculo con el Gobierno de Milei, pero su acompañamiento a las leyes de la Casa Rosada vuelve incómoda su defensa.
Flavia Royón intentó despejar las sospechas que dejó la denuncia de Marcela Pagano, en FM Infinito, pero terminó exponiendo la lógica que la propia acusación puso bajo la lupa: acompañar al Gobierno nacional en el Congreso a cambio de conseguir recursos para Salta. La senadora lo plantea como una estrategia para defender los intereses de la provincia. El problema es que el nivel de acompañamiento legislativo al oficialismo nacional resulta difícil de esconder.
En la entrevista que publicó Salta/12, Royón habló de la reforma electoral y de la posibilidad de suspender las PASO. Pero también quedó planteada la relación entre el Gobierno de Gustavo Sáenz y la administración de Javier Milei. Allí aparece una frase que resume buena parte de la discusión: “levantar la mano” para conseguir fondos para Salta.
La explicación de Royón apunta a presentar ese acompañamiento como una cuestión de gestión. Si el Gobierno nacional necesita votos, Salta puede acompañar aquellos proyectos que considere convenientes y, a cambio, reclamar recursos para la provincia. En términos políticos, nada particularmente novedoso. El problema aparece cuando esa lógica se cruza con la denuncia de Pagano.
La diputada denunció ante la Justicia un presunto mecanismo por el cual el Gobierno nacional habría utilizado recursos públicos para garantizar el acompañamiento de gobernadores aliados en el Congreso. Entre los mandatarios mencionados aparece Sáenz. La acusación deberá ser investigada y probada, pero puso sobre la mesa una pregunta que Royón no consigue despejar simplemente con una explicación de sentido común: ¿dónde termina la negociación política por fondos y dónde empezaría, eventualmente, el intercambio denunciado por Pagano?
Porque hay un dato que resulta difícil de discutir. Los legisladores vinculados a Sáenz acompañaron el 87% de las leyes impulsadas por el Gobierno de Milei.
El número no demuestra por sí mismo ninguna irregularidad. Pero sí permite dimensionar el grado de cercanía parlamentaria entre el oficialismo nacional y el espacio político del gobernador salteño. No se trata de una coincidencia ocasional ni de haber acompañado un puñado de proyectos estratégicos: es una proporción extraordinariamente alta.
Royón intenta explicar ese comportamiento desde la defensa de los intereses provinciales. Y allí aparece el concepto de “levantar la mano”. La senadora plantea, en definitiva, que si acompañar una iniciativa de Nación sirve para conseguir fondos, obras o recursos para Salta, ese voto puede ser parte de una negociación política legítima.
El punto es que esa misma explicación, lejos de cerrar la discusión, la abre. Pagano sostiene que detrás del acompañamiento parlamentario habría existido una contraprestación económica. Royón, en cambio, parece describir una negociación política: Salta necesita recursos, Nación necesita votos y los representantes salteños negocian. La diferencia está en cómo se interpreta esa relación.
