El ministro de Economía cuestionó que el Gobierno nacional no gira los fondos que ya están asignados para nuestra provincia. El saencismo se empecina en mostrar diferencias.
Primero fue el propio Gustavo Sáenz, quien dijo que “se estaban comiendo un asado con la nuestra”. La siguió su senadora nacional, Flavia Royón, quien puso en duda el superávit porque usan fondos que son para las provincias para mantenerlo. Ahora es Roberto Dib Ashur quien apuntó sus caños hacia la Casa Rosada porque, aseguró, “hay fondos que tienen asignación específica y no están llegando”. ¿Cambio de rumbo del saencismo?
Las modificaciones que pedían los hermanos Milei a la ley de tierras para poder extranjerizar el territorio argentino sin límites tensaron las relaciones entre Casa Rosada y los gobernadores aliados. Luego de ese episodio, que terminó en derrota de los libertarios, los gobernadores y sus espacios empezaron a mostrar las diferencias con los “anarcocapitalistas”.
Dib Ashur reclamó los fondos que tienen como destino obras públicas en la provincia, como ocurre en el caso de los fondos para la reparación de rutas, y volvió a apuntar a Nación. De esta forma se suma al coro de nuevos e inesperados críticos de la gestión Milei.
Lo llamativo es que las críticas ya no aparecen como voces aisladas ni quedan circunscriptas a algún legislador que busca diferenciarse. Sáenz, Royón y ahora Dib Ashur pertenecen al núcleo del poder provincial y, cada uno desde su lugar, está poniendo sobre la mesa el mismo reclamo: Nación recauda con recursos que también corresponden a las provincias, pero demora o directamente no envía los fondos que tienen un destino específico.
La pregunta, entonces, no es solamente cuánto durará esta escalada discursiva, sino qué hay detrás de ella. El saencismo fue durante buena parte de la gestión de Milei un aliado pragmático de la Casa Rosada, con acuerdos y negociaciones que permitieron al gobernador sostener un vínculo relativamente aceitado con el Gobierno nacional. Ahora, sin romper formalmente con los libertarios, empieza a exhibir públicamente un margen de autonomía mucho mayor.
Habrá que ver si se trata de una reacción al nuevo escenario político o si, finalmente, en Salta también comenzaron a cambiar las reglas de juego con la Casa Rosada.
