El 60% de las personas de barrios populares tiene deudas y casi la mitad se quedó sin alimentos. En Salta, cada vez más familias deben plata para poder sostener lo básico.
La deuda dejó de ser, para miles de familias de los barrios populares, una herramienta para comprar algo que no podían pagar de contado. Ahora sirve para algo bastante más elemental: comer. Un relevamiento del Instituto Periferias, realizado sobre más de 5.000 personas en barrios populares de todo el país, determinó que el 59,8% está endeudado. Y entre quienes tienen deudas, el 42,3% las contrajo para comprar alimentos. En paralelo, el 49,2% de los hogares relevados reconoció haberse quedado sin comida en alguna oportunidad.
En Salta, el escenario no parece ser una excepción. Ignacio Palarik, referente barrial y del Instituto Periferias en la provincia, explicó que los primeros resultados “vienen en sintonía” con los números nacionales y advirtió que todavía resta procesar buena parte de la información para tener una fotografía específica de los barrios salteños.
El dato más fuerte está en el destino del dinero. “El acceso al crédito deja de estar asociado a la adquisición de bienes durables y pasa a ser una herramienta para cubrir necesidades cotidianas”, explicó Palarik. Dicho de otro modo: la deuda ya no aparece para comprar algo; aparece para llegar a fin de mes.
La situación se completa con otro número que desnuda el problema: el 74,4% de los hogares relevados afirmó que sus ingresos no alcanzan para cubrir los gastos mínimos del mes. Frente a ese agujero, las familias combinan tarjetas de crédito, préstamos de familiares o conocidos, particulares y aplicaciones financieras.
En Salta, Palarik anticipó que durante septiembre podrían conocerse resultados más detallados sobre la provincia. Mientras tanto, los números nacionales ya alcanzan para entender el tamaño del problema: familias que no llegan con sus ingresos, que se endeudan para comprar comida y que, aun después de endeudarse, pueden terminar el mes sin alimentos.
