Mientras la Feria del Libro celebra la lectura y los nuevos formatos, la página web de la Biblioteca Dr. Victorino de la Plaza lleva casi cinco meses caída. El catálogo tampoco funciona y la prometida renovación sigue sin aparecer.
La XVI Feria del Libro de Salta abrió sus puertas en la Usina Cultural, con altisonantes discursos sobre la importancia de la lectura y la democratización del conocimiento.
No obstante, a pocas cuadras, en Sarmiento y Belgrano, la biblioteca principal lleva meses sin página web ni catálogo en línea, solo horario de atención como si fuera el IPS.
La costosa celebración, de esta manera, convive así con un problema todavía irresuelto: cómo se accede a los libros cuando la institución encargada de reunirlos no aparece ni siquiera en internet a fines del 2026.
La paradoja tiene su gracia, aunque para los lectores genuinos no resulte precisamente divertida. En declaraciones a Radio Universidad Nacional de Salta, la dirección de la Biblioteca anunció actividades sobre «lectura y escritura en tiempos de inteligencia artificial».
El debate promete ponerse al día con los algoritmos, mientras el catálogo público sigue fuera de servicio, o dicho de otra manera, en la época de piedra. La inteligencia artificial tendrá mucho para decir sobre el futuro de la lectura; pero por ahora, averiguar si un libro de Atilio Cornejo o Bernardo Frías está disponible exige volver a los métodos de siempre, presentarse con el DNI y de manera presencial
Las autoridades también destacaron que la Biblioteca recibe entre 800 y 1.000 usuarios diarios, en su mayoría estudiantes secundarios y universitarios. Es un dato que habla del movimiento de sus salas, pero vuelve más difícil considerar la caída del catálogo un detalle administrativo.
Quien necesita consultar una obra no puede saber desde su casa si está disponible, si fue prestada o si figura entre los fondos de la institución.
El problema empezó a hacerse visible hacia mayo. Entonces circuló la promesa de reemplazar el sistema por «una página nueva». Pasaron junio, julio, agosto y septiembre; llegó octubre y, mientras la feria montaba sus stands, la renovación seguía sin dar señales de vida. La página institucional continúa fuera de línea.
No se trata solamente de una cuestión técnica. La Biblioteca Provincial conserva libros que difícilmente aparezcan entre los resultados de las grandes plataformas comerciales: investigaciones históricas y jurídicas sobre Salta, ediciones independientes, publicaciones de sellos locales y trabajos sobre municipios, tradiciones y memorias comunitarias.
Allí están, entre otros, los libros de Atilio Cornejo, las obras de Ricardo Alonso, Miguel Ángel Cáseres, Gregorio Caro Figueroa, Luisa Miller Astrada y Carlos Uriburu Rivas, junto con la producción de editoriales salteñas como EUCASA, Ediciones del Robledal, Aráoz Ediciones, Juana Manuela y Mundo Gráfico, entre otros.
Ese patrimonio necesita algo más que estantes y buenas intenciones: también necesita ser encontrado. Cuando el catálogo desaparece, los lectores pierden una herramienta básica y la producción local queda todavía más lejos de quienes quieren conocerla. Algunos investigadores terminan armando sus propios registros para suplir una tarea que debería garantizar la institución.
La Feria del Libro puede reunir escritores, lectores y novedades durante varios días. Pero una política cultural también se mide cuando se desmontan los stands y la vida cotidiana vuelve a sus instituciones.
La Biblioteca Provincial necesita recuperar su página web, restablecer el catálogo y permitir que cualquiera consulte sus fondos sin tener que trasladarse.
Para discutir el futuro de la lectura, primero convendría asegurarse de que los libros del presente se puedan encontrar.
