Los allanamientos extendieron el mapa de la pesquisa hasta la capital salteña: fueron 32 procedimientos, según la información difundida tras la audiencia, y alcanzaron domicilios, empresas y espacios comerciales.
Entre ellos, la sede de El Huayra S.A.S., vinculada al catering para la actividad minera; el club de campo Altos de San Lorenzo y un inmueble de Caseros al 1300 donde funcionan un centro fonoaudiológico y un estudio jurídico. Se secuestraron teléfonos, computadoras, discos rígidos, documentación y remitos. «No son empresas personales del señor Martinez, están relacionados con otros imputados, entre ellos un contador», dijo el abogado del ex jefe comunal.
La Fiscalía sostiene que detrás de esa trama habría existido una organización dedicada al lavado de activos provenientes del narcotráfico y el contrabando, y que el municipio de Aguas Blancas habría sido utilizado para darle apariencia legal al movimiento de fondos. La acusación habla además de contrataciones municipales utilizadas como pantalla, compra de votos y una estructura que habría continuado operando incluso después de la salida de Martínez de la intendencia. Once personas fueron imputadas y siete quedaron con prisión preventiva.
Martínez, señalado por los fiscales como presunto jefe de la organización, terminó entregándose a la Justicia Federal después de permanecer con pedido de captura tras el operativo.
Se mostraba junto a Outes
El propio «Conejo» Martínez había hecho campaña y expresado públicamente su respaldo a Outes. Y Outes, en su momento, se había referido favorablemente a su gestión y a su figura política.
Hay otro antecedente que vuelve a poner el nombre de Outes. En 2016 reconoció haber participado de una reunión en la que también estuvieron los hermanos Castedo, luego condenados por narcotráfico. Outes sostuvo entonces que no sabía quiénes eran y que había concurrido para reunirse con el exdiputado Ernesto Aparicio.
El propio informe de Gendarmería que llegó a la discusión política registraba el encuentro. Años después, Outes mantuvo aquella explicación: “Yo me reuní con él y no sabía quiénes lo estaban acompañando. No tenía idea de quiénes lo acompañaban”, dijo.
Salta vuelve a mostrar lo mismo: narcotráfico, dinero, empresas, contrataciones, dirigentes y vínculos que atraviesan distintos espacios del poder.
Y mientras la Justicia intenta determinar qué ocurrió realmente alrededor del “Conejo” Martínez, la política debería hacer algo bastante más sencillo: explicar sus vínculos, sus respaldos y sus silencios.
