Pasó casi inadvertido, pero el nombramiento de Carlos Mateo en SAETA está lejos de ser un movimiento menor. Con antecedentes cuestionados en el ámbito empresarial salteño, ahora llega con poder para controlar los pagos y seguir de cerca a Claudio Mohr.
Contador público, exdirector general de Rentas, exsecretario de Producción y exsubsecretario de Industria, conoce desde hace años los números generales de la Provincia.
Antes de desembarcar en SAETA, estuvo en el Ente General de Parques y Áreas Industriales; hace dos semanas, aterrizó en la empresa de transporte con una función que, en los hechos, le pone límites a Mohr.
Se suma de esta manera un nuevo filtro para acreditar la plata en las cuentas de los empresarios, razón por la cual, llamó poderosamente la atención el poco rebote de la noticia.
Entre las manchas que tiene su trayectoria, Mateo fue apoderado de una firma que adquirió Cerámica Andina en el Parque Industrial de Salta y durante su gestión, el terreno fue desmembrado y vendido por partes, pese a las restricciones que regían sobre esos predios.
Muchos miembros de la comunidad empresaria no se olvidan su prepotencia hacia las pequeñas y medianas empresas que atravesaban dificultades para completar las inversiones comprometidas.
Ahora Mateo, partidario del desguace al INTI, desembarca en SAETA con poder para intervenir y para generarle pesadillas más que sueños húmedos a Claudio.
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