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miércoles, agosto 19, 2026

Aparición con vida de los secuaces del clan U

Tras archivársele la causa por el uso personal de la flota de aviones de la provincia a Juan Manuel Urtubey, la palabra impunidad comienza a sonar cada vez más fuerte. El uso desmedido de los recursos de la provincia para su propio beneficio, en especial para su campaña electoral presidencial, fue dirigido por Juan Pablo Rodríguez. Sobre ninguno de los dos recayó aun la Justicia salteña.

Que Juan Manuel Urtubey se encargó de armar un blindaje judicial para cuando se retirara de su mandato no tuviese que enfrentar juicios ya sin fueros no es ninguna novedad. Han salido a decirlo figuras de la oposición y hasta agrupamientos que buscan garantizar la institucionalidad, como el FOCIS.

El hecho más reciente que pinta de cuerpo entero la impunidad que tiene Juan Manuel Urtubey en Salta es la archivación, a solo cinco meses de presentada la denuncia, de la causa en la que el es denunciado por el uso personal del avión provincial.

Este aprovechamiento del avión tuvo como eje una amplia gama de actividades políticas, sociales, deportivas y hasta de ocio por parte de JMU: partidos de fútbol, recitales, y concurrencia a canales de televisión, a los cuales les pagaba por participar.

El objetivo de esas apariciones televisivas fue instalar su imagen a nivel nacional para su postulación a presidente, hecho que finalmente falló y terminó yendo como vice de Roberto Lavagna, pues los números no lo mostraban ni cerca de otros candidatos.

Del armado de toda esa instalación mediática se encargó su mano derecha, “Juampi Rodríguez», un especie de monje negro, hombre fundamental del clan U, quien además de contratar a costosas consultoras- a las que se les pagó con dinero cuyo origen nunca se terminó de aclarar- se habría enriquecido al punto de hoy tener un abultado patrimonio, y llegar a manejar nada más y nada menos que la CNN salteña, entre otros curros. Todo indica que ese medio (al igual que Troka-Informate) se ha montado con dinero de las arcas del estado provincial.

La imagen negativa que le ha quedado a los salteños sobre el exgobernador es parte del imaginario colectivo. La justicia no lo condena aún (y teniendo en cuenta otros antecedentes, es posible que no suceda), pero sin duda la condena moral que ha quedado instaurada en una buena porción de la ciudadanía no se borrará fácilmente.

Doce años de gestión y una provincia entregada en peores condiciones en que la recibió lo confirman.

Enrique Briones

Ver más:

Se gastó la plata de todos los salteños y aún así no se pudo instalar

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