Gustavo Acuña, titular de la Cámara PyME de Salta, dijo que si no se reactiva el mercado interno, el entramado económico sigue achicándose y resaltó que Milei «bajó la inflación planchando el consumo. Los salarios están pisados. Es peor que antes: antes no podíamos planificar por la inflación, ahora no podemos planificar porque no vendemos”.
En una entrevista con Infinito FM comentó que el sector representa radiografía bastante fiel del entramado productivo local. Conviven empresas grandes, firmas medianas y pequeños emprendimientos familiares.
“Tenemos desde Cerámica del Norte o Simela hasta librerías, comercios chicos y emprendedores. La Cámara acompaña ese proceso de transformación, con capacitaciones en e-commerce, inteligencia artificial y herramientas de adaptación”, explicó.
Pero el contexto no ayuda. Según datos que maneja la entidad, cerraron alrededor de mil PyMEs en Salta entre enero de 2024 y fines de ese año, una cifra que se refleja también en la pérdida de puestos de trabajo registrados.
“A fines de 2024 ya teníamos casi 600 empresas cerradas. Y no todo lo que cierra desaparece: muchas pasan a la informalidad porque no pueden sostener los impuestos. Eso degrada al trabajador, porque ya no puede estar en blanco”, advirtió.
Acuña fue claro al describir el proceso: “Ese es el círculo vicioso de la economía. Menos ventas, menos ingresos, más informalidad”. Y aclaró que el dato surge de empleadores registrados, es decir, empresas que dejan de figurar formalmente.
“Se dice que la inflación bajó, que la macro está ordenada. Pero los costos fijos aumentaron de manera sideral. La luz subió 600% en dos años, el gas 500%, los alquileres 700%. Eso no está bien ponderado en los índices”, señaló.
“Hoy bajaron la inflación planchando el consumo. Los salarios están pisados. Y si no vendemos, no podemos pagar mejores sueldos ni contratar más gente. Es peor que antes: antes no podíamos planificar por la inflación, ahora no podemos planificar porque no vendemos”, agregó.
Y sostuvo: “Tenés textiles que bajan la persiana y pasan a importar. Eso destruye empleo y rompe la industrialización. Las máquinas se paran o se venden, y después cuesta muchísimo volver a arrancar”, explicó. Y agregó que el ingreso de fast fashion y productos importados baratos “arrastra a toda la producción local”.
En ese marco, Acuña fue especialmente crítico el discurso del “emprendedurismo” . “Hay mucha confusión. Vender empanadas, carbón o ropa comprada afuera no te convierte en emprendedor. Eso es economía de subsistencia o reventa. El emprendedor genera algo, produce, agrega valor. A la gente le venden el cuento de ‘sé tu propio jefe’ y es un chamuyo”, consideró.
Según explicó, ese relato termina generando frustración: “Hay gente rota mentalmente porque creyó que podía ser empresaria y no funciona. Si todos somos emprendedores, se funden todos. ¿Quién compra?”, se preguntó, y comparó la situación con lo ocurrido en Tartagal tras las privatizaciones de los 90.
Sobre la relación con el Estado, Acuña hizo una distinción. Valoró el trabajo conjunto con el gobierno provincial y municipal en temas como habilitaciones digitales, líneas de crédito y baja de Ingresos Brutos para algunos sectores. “Hay diálogo, hay reuniones, hay ayuda en herramientas como el Fondo de Garantía. Eso es positivo”, reconoció.
Sin embargo, marcó un límite claro: “Nada de eso resuelve el problema central, que es el consumo. El 90% de las PyMEs no exporta. Vivimos de vender en el mercado interno”.
A nivel nacional, el diagnóstico es más duro. Acuña contó una anécdota reveladora: un dirigente de la Cámara se reunió con el actual subsecretario de PyMEs de la Nación y le preguntó cuál era la política del gobierno para el sector. “La respuesta fue: para Milei las PyMEs no existen, o hay empresas o no hay nada. Si el subsecretario piensa eso, no hay política PyME”, sostuvo.
Para Acuña, la orientación ideológica también se ve en el organigrama del Estado. “Cuando no hay Ministerio de Producción, cuando Producción se mezcla con Minería, cuando Trabajo pasa a ser Secretaría, ahí se ve la voluntad política. El organigrama dice mucho”, afirmó.
El cierre dijo: “Podés hacer la reforma laboral que quieras, pero si no vendés, no contratás a nadie. Es simple. Nosotros vivimos de vender, no de fabricar. Y hoy esa cadena está rota”.
