El único que nunca entra en crisis es el Macro. Los trabajadores cobran ahí, se endeudan ahí, refinancian ahí… y terminan trabajando para pagarle al mismo banco que les deposita el sueldo.
En Salta hay un negocio que funciona como un reloj suizo. El Gobierno paga salarios que hace tiempo dejaron de alcanzar para llegar a fin de mes. El Banco Macro presta la plata que falta. Cuando el empleado ya no puede pagar, el banco aparece y le ofrece refinanciar la deuda.
Con bombos y platillos semanas atrás, fue presentado como una ayuda para los estatales con créditos en mora, una iniciativa macabra. El gerente divisional del Banco Macro, Javier Lanusse, informó que habrá tasas «preferenciales» para quienes deban entre 30 y 90 días de atraso.
El remedio es más deuda y de esta manera el paciente nunca sale del consultorio. Lo indignante es que la entidad financiera es el agente financiero de la Provincia, es decir, el banco que administra el pago de los salarios de todos los empleados públicos es exactamente el mismo que luego les presta dinero, les cobra intereses y ahora les ofrece refinanciaciones.
El sueldo entra por la puerta principal y sale por la caja de créditos. El trabajador apenas hace de cadete de su propio salario.
Mientras el Gobierno presenta el plan como una medida de alivio, evita hablar del verdadero problema: si los salarios alcanzaran para vivir, no habría miles de empleados desesperados por refinanciar deudas.
La refinanciación tampoco es un acto de beneficencia. El banco extiende plazos, reorganiza cuotas y mantiene cautivos a clientes que cobran obligatoriamente en la entidad por ser empleados públicos. No pierde clientes ni pierde cobranzas.
Y si algún empleado creía que el sueldo era suyo, basta mirar el resumen bancario para descubrir que muchas veces solo pasa unos minutos por su cuenta antes de seguir viaje.
En Salta ya no alcanza con decir que el Banco Macro es el agente financiero del Estado. Para miles de trabajadores, también es el acreedor, el cobrador y el primero de la fila cada vez que llega el sueldo.
