Mientras la universidad pública atraviesa un ajuste que golpea a docentes y no docentes, su propio rector y el ministro de Economía de la provincia disfrutan un beneficio exclusivo: un descuento del 50% para cursar un doctorado en Económicas.
En la Universidad Nacional de Salta no hay plata para nada. Se suspenden becas, se ajustan cargos, se recortan programas y los docentes acumulan meses de atraso en los pagos de sus incentivos. Pero parece que la austeridad no llega a todos por igual. El rector Miguel Nina, artífice y defensor obstinado del ajuste, y el ministro de Economía de la provincia, Roberto Dib Ashur, resultaron beneficiarios de un jugoso descuento del 50% para cursar un doctorado en la Facultad de Ciencias Económicas.
En concreto, Nina resultó becario titular, mientras que Dib Ashur aparece como beneficiario suplente en la Resolución 1037/25 de la Facultad de Ciencias Económicas, con fecha del 7 de noviembre pasado.
El beneficio incluye la cobertura del 50 por ciento hasta la finalización del doctorado por parte de los beneficiarios. Para acceder a la beca, los funcionarios se postularon para ganar una de las cuatro medias becas.
La situación empezó a generar muchísimo malestar en la comunidad universitaria. No sólo porque el rector, que debería dar el ejemplo, accede a un beneficio en medio de un contexto de emergencia presupuestaria, sino porque ese “descuento” se traduce en menos oportunidades para otros postulantes que no cuentan con los mismos contactos ni -fundamentalmente- con los mismos sueldos. Mientras muchos trabajadores y estudiantes deben dejar sus estudios por no poder afrontar los costos, Nina y Dib Ashur gozan de una ayuda que no necesitan.
El contraste es brutal. El mismo Nina que defiende un recorte del 23 por ciento del presupuesto, en relación al del año anterior, y se muestra con un discurso de “austeridad” “obtiene” una beca que le vendría muy bien a cualquier otro postulante.
Los recortes implementados por Nina incluyen, además, una precarización de los trabajadores docentes y no docentes de la casa de altos estudios. Y, como si fuera poco, esta gestión se encargó, según denuncias de los propios docentes, de obstaculizar los concursos para cubrir cargos que están vacantes.
Este gesto del rector erosiona aún más la credibilidad de su gestión y expone la doble vara con la que se manejan los privilegios dentro de la UNSa. Desnuda la hipocresía del discurso del ajuste.
En cualquier otra universidad, el hecho de que la máxima autoridad se beneficie de un descuento institucional sería, como mínimo, un conflicto ético. Pero en la UNSa parece que las reglas son flexibles cuando se trata de los de arriba. El mensaje es claro: mientras los trabajadores ajustan el cinturón, los jerarcas se ajustan las becas.
El caso de Roberto Dib Ashur no es menor. Es una de las figuras cercanas al gobernador y ministro, con un jugoso salario. Una postal perfecta de cómo funciona el poder en Salta: los mismos que recortan son los que se premian.
