La explicación que dio la ministra de Educación, Cristina Fiore, sobre la “escuela fantasma” terminó abriendo un nuevo frente al Gobierno.
En su intento por explicar por qué la Unidad Educativa 7160 llegó a concentrar cientos de cargos, Fiore sostuvo que esa estructura fue utilizada durante años como una suerte de rueda de auxilio para reubicar a docentes donde hacían falta.
A modo de ejemplo comentó lo que ocurrió con los cargos de los antiguos maestros de religión que después del fallo de la Corte Suprema que impidió que la enseñanza religiosa se dictara dentro del horario formal de clases, quedaron sin funciones.
Según explicó Fiore, en 2019 se capacitó a quienes ocupaban esos cargos en cuestiones pedagógicas y administrativas y, a partir de allí, algunos comenzaron a desempeñar tareas docentes y otros funciones administrativas.
Eso generó preocupación entre los profesionales de Educación Física, porque la propia ministra mencionó a esa disciplina entre las áreas a las que pudieron haber pasado algunos de esos trabajadores. Y allí aparece un problema, puesto que si una persona fue destinada a cumplir funciones propias de Educación Física, corresponde saber qué título tenía, qué incumbencia profesional se le reconoció y mediante qué procedimiento administrativo se produjo esa conversión .
El Colegio de Profesionales de Educación Física de la Provincia de Salta, CoPEF, tomó nota de esas declaraciones y anunció que presentará un escrito ante el Ministerio de Educación para pedir precisamente esa información. El planteo, según dejó expresamente aclarado la institución, no apunta contra los trabajadores que fueron reubicados ni pretende desconocer sus derechos laborales, sino que busca determinar cómo fueron acreditadas las competencias profesionales de quienes pasaron a desempeñar funciones vinculadas con la Educación Física.
La Ley 7.233 establece el marco legal para el ejercicio profesional de la Educación Física en Salta y reconoce las incumbencias vinculadas con esa actividad. Por eso, si efectivamente hubo personas que ingresaron al sistema con cargos originalmente vinculados a la enseñanza religiosa y posteriormente fueron destinadas a funciones de Educación Física, el Ministerio estaría nuevamente incurriendo en una grave falla.
El asunto adquiere todavía mayor tenor porque salta en medio del escandalo por designaciones a parientes y punteros, tal el caso de Pablo Marcial, de quien Fiore no dijo nada hasta el momento, ni siquiera en la nota pactada con El Tribuno.
El problema ya no es solamente cuántos cargos para “ñoquis” quedaron en la famosa escuela fantasma, sino si alguno de aquellos docentes de religión terminó frente a los chicos dando Educación Física, con una formación que quizá tenga bastante más de salmo y rezo que de flexiones, resistencia y técnica.
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