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lunes, septiembre 14, 2026

Cafayate | Se olvidaron de problemas peligrosos por atender el COVID

Con la pandemia aún en curso, y habiendo ocupado todos los esfuerzos sanitarios y económicos, se evidencia un relajo por parte de las autoridades de Cafayate, respecto del cuidado de lugares de gran concurrencia. En la plaza principales es posible ver animales de todo tipo, con las consecuencias sanitarias que ello implica. Es necesario tomar medidas urgentes, ante la inminente llegada de los turistas.

En un principio, Cafayate era un pueblo que vivía casi exclusivamente de la vitivinicultura. Y digo casi, por no decir totalmente. Esto fue así hasta que hace algunas décadas, el turismo comenzó a participar poco a poco de la economía y en el progreso del pueblo, proceso que llevó a Cafayate a transformarse en la ciudad turística por excelencia de la provincia de Salta.

Toda esta evolución fue acompañada de diversas medidas, tanto en lo urbanístico, lo que hoy se puede apreciar al visitar su casco histórico y su periferia con un crecimiento bastante anárquico así como medidas tomadas desde el punto de vista sanitario con un hospital para asistir ese turismo que aumenta exponencialmente, sobre todo durante el verano. Así se fue formando esta ciudad, también con disposiciones, ordenanzas y medidas de las distintas autoridades locales, que fueron favoreciendo el cambio y la transición de pueblo rural a ciudad urbana.

La cuestión es que, parecieran que tanto la pandemia como la cuarentena hicieron descuidar a las autoridades otras cuestiones de ordenamiento como sanitarias, dando la impresión que se está volviendo a viejas costumbres, poniendo en peligro la situación sanitaria, sobre todo con la pronta llegada de las fiestas y la apertura al turismo de verano.

Así es que se va notando, progresivamente, algunos hechos alarmantes desde el punto de vista de la salud. A la presencia de burros, alimentándose y dejando sus excrementos en la plaza principal de la ciudad, que hasta puede resultar cómico, al permanente aumento de animales en los fondos de las casas: asnos, caprinos, aves de corral, entre otros, que comienzan a aumentar su número en el casco céntrico. Este no es un dato menor, pues en esta zona en donde se concentran la mayor cantidad de servicios, hotelería y gastronomía para el turismo, sin que desde la Intendencia, el Concejo Deliberante o las mismas autoridades sanitarias tomen cartas en el asunto.

Todo este panorama puede traer graves complicaciones sanitarias presentes y futuras, ya que al aumento de moscas y mosquitos, su pueden sumar contaminaciones que producen graves enfermedades, como la salmonelosis y otras patologías totalmente prevenibles. No se puede justificar alegando que son mascotas, dado que el amontonamiento de animales produce gran cantidad de excrementos, contaminación por moscas, contaminación sonora y olores fétidos de manera permanente.

Debemos tener en cuenta que si la pandemia así lo permite, este año podría ingresar un gran contingente de turistas salteños a la ciudad de Cafayate, dado que los viajes largos no serían posibles por una cuestión de costos y de temores por complicaciones en la situación pandémica.

Es de esperar, entonces, que las autoridades tanto provinciales como municipales, sean capaces de tomar las medidas pertinentes, para el bienestar tanto de turistas como de la población cafayateña. Cabe recordar, en ese sentido, que por la pandemia los servicios de salud aún permanecen sobrecargados.

Por Enrique Briones

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