El Ministerio de Educación encontró la solución para todos los males del sistema educativo. No son más fondos, ni conectividad, ni escuelas en condiciones, ni mejores sueldos para los docentes. La gran apuesta para el Día del Maestro es que todos los chicos de la provincia canten el “Himno a la Alegría” al unísono.
Mientras faltan baños, continuan las escuelas rancho, y enormes problemas, Cristina Fiore y su tropa decidieron que el camino es una especie de festival escolar con pretensiones de mensaje institucional.
El documento oficial habla de una propuesta “para revalorizar el Día del Maestro”. Hasta ahí, todo bien. Pero la “estrategia” incluye una serie de pasos que parecen salidos de un manual de autoayuda con formato escolar:la palabra “alegría” aparece cinco veces.
La palabra “infraestructura”, cero. La palabra “salario docente”, tampoco. Cristina Fiore, recordemos, llegó al cargo sin experiencia educativa previa, con un perfil más cercano a la rosca que a la pedagogia. Y eso se nota en la gestión.
La iniciativa que propone que todas las escuelas canten juntas el “Himno a la Alegría” el Día del Maestro salió con la firma de María Estrella Villarreal, secretaria de Gestión Educativa, hoy no del todo bien con Fiore.
Para algunos, Alejandro W. Becker, actual subsecretario de Politicas Socioeducativas, pariente de la ministra, busca serrucharle el piso a Estrella, que con buenas intenciones intenta contrarestrar la avanzada de un funcionario que quiere entrar. Y quiere entrar alto: arriba del organigrama.

Mientras la ministra Fiore intenta disimular que su gestión está en piloto automático, Villarreal sale con micromovidas simbólicas que suenan a: “yo sí estoy haciendo algo”. Y detrás, groseramente Becker intenta probarse el traje de un cargo que codicia.
En el Grand Bourg la tensión ya no se puede ocultar. Los parientes siguen generando problemas. Y la guerra de baja intensidad por momentos se descontrola.
Enrique Briones
