La discusión sobre la carne de burro volvió a aparecer en medio de precios altos en las carnicerias. En Salta, sin embargo, el tema tiene un límite: no hay infraestructura habilitada para que ese producto llegue al circuito comercial.
“No pasa por legal o ilegal, no hay ninguna planta en la provincia de Salta con habilitación para faena de equinos”, explicó el referente carnico Dardo Romano al ser consultado en Infinito FM sobre la posibilidad de vender este tipo de carne.
Aclaró que, si bien existen plantas habilitadas en otras provincias, en el territorio salteño no hay frigoríficos que puedan realizar ese proceso. “Lo más cercano sería Córdoba”, señaló, y agregó que incluso en ese caso habría que resolver cuestiones operativas y de habilitación para la venta.
El tema cobró visibilidad por experiencias recientes en el sur del país, donde algunos restaurantes comenzaron a ofrecer platos con carne de burro. Para Romano, ese fenómeno tiene más ruido que impacto real. “Se le da un uso político a una cuestión que es común”, sostuvo.
En ese sentido, explicó que este tipo de carne no es ajena al consumo en Argentina, aunque no de la forma en que se plantea ahora. “La carne de caballo y de burro se consume desde hace mucho tiempo en embutidos, en chacinados”, dijo. Y marcó la diferencia: “No es culturalmente, mucho menos en Salta, consumir carne de burro en el mostrador de una carnicería”.
Sobre la idea de que podría ser una alternativa más barata frente al precio de la carne vacuna, fue directo: “Para eso tenés pollo o cerdo, que son más baratos”. Y descartó que su eventual incorporación tenga efecto en los precios: “No va a impactar de ninguna manera en el valor de la carne”.
Romano también planteó el contexto más amplio del mercado. Señaló que la carne vacuna sigue siendo un producto caro a nivel global y que el problema no se resuelve con sustitutos ocasionales. “No es sostenible este precio, pero tampoco se puede bajar a costa de perjudicar la producción”, afirmó.
En paralelo, mencionó otros factores que inciden en el precio final. “Hoy hay un 5% de Ingresos Brutos que termina impactando directamente en el consumo”, explicó, y planteó que parte de la caída en el consumo tiene relación con la carga impositiva.
Mientras tanto, en las carnicerías el movimiento sigue marcado por promociones y ajustes puntuales. “El precio se estabilizó en las últimas semanas, pero lo que se ve son ofertas específicas, no bajas generalizadas”, indicó.
