Tras la citación de la denunciante, ahora es el turno del concejal libertario acusado por violencia de género. La definición política está a la vuelta de la esquina.
Esta semana, Maximiliano Casasola tendrá que sentarse frente a la Comisión de Disciplina, Juicio Político y Responsabilidad Patrimonial del Concejo Deliberante y dar explicaciones sobre la denuncia por violencia de género que pesa sobre él. No será una instancia más: es el paso previo a una decisión que ya no depende de pruebas sino de voluntad política.
El viernes pasado, el cuerpo avanzó fuerte en el análisis del caso al recibir a la denunciante, quien ratificó y amplió los hechos expuestos. La reunión dejó un clima espeso y, sobre todo, una certeza: el proceso está maduro. Ya no hay demasiado margen para seguir estirando los tiempos sin pagar costos.
En ese marco, la citación a Casasola aparece como el último acto formal antes de que los concejales tengan que definirse. Su exposición será clave, pero no necesariamente determinante: puertas adentro, varios ya tienen posición tomada.
El dato que sobrevuela todo el expediente es otro: los votos para una eventual destitución están. Lo que falta es que alguien apriete el botón.
Así, la reunión de esta semana no solo pondrá a Casasola en el centro de la escena, sino también al propio Concejo. Porque después de escucharlo, ya no habrá excusas técnicas. Solo quedará la decisión de avanzar o mirar para otro lado.
