Las candidaturas para octubre quedaran selladas esta noche y, con ellas, expuestas las miserias de la rosca peronista: alianzas insólitas y viejos enemigos convertidos en socios.
Este domingo a la medianoche se cierran las listas para las elecciones legislativas de octubre y en el peronismo lo que sobra es nerviosismo. Pactos de último momento, traiciones anunciadas y el eterno reciclaje de apellidos conocidos en la provincia de Salta tensan hasta último momento las definiciones. Súper domingo de rosca en Salta.
En el espacio en donde más quedaron de manifiesto las traiciones y los acuerdos a espaldas de los dirigentes es en el frente Fuerza Patria Salta. Es sabido que puertas abiertas en el peronismo a Juan Manuel Urtubey no lo quiere nadie. Las bases del Partido Justicialista, del Partido de la Victoria (las dos principales fuerzas del espacio) rechazan la postulación del ex mandatario provincial y, en cambio, postulan a Sergio Leavy para que renueve su banca en el Senado. No obstante, la intervención del PJ parece haber traicionado las bases y estarían más cerca de cerrar la fórmula Urtubey-Emiliano Estrada.
A pesar de ello, el que todavía mantiene firme su candidatura es Leavy. Esta decisión generó la sorpresa de propios y extraños y el frente quedó al borde de la ruptura. “Yo voy a ser candidato del espacio nacional y popular”, dijo el “Oso”, anticipando que está dispuesto a ir por todo.
Si bien algunos todavía miran de reojo a Emiliano Estrada por su situación procesal y su construcción absolutamente personalista, el problema para los peronistas es Urtubey. Varias líneas internas del PJ ya manifestaron su rechazo a la incorporación del exgobernador. Sobre todo, cuando se autoproclamó “precandidato” a senador, mostrando sus apetencias personales por sobre las convicciones de las bases.
“La crisis que hasta ahora tenemos en el partido la generó él”, recuerdan los afiliados justicialistas que no tienen el mejor recuerdo de Urtubey en el partido.
También llamó la atención la actitud de Walter Wayar, quien se mostró cerca de Urtubey. Es por todos conocida la histórica enemistad entre estos dos dirigentes y muchos ya hablan de un “pacto secreto a espaldas de los afiliados”. Muchos dirigentes también entienden que se trata de “una traición” de Wayar a las bases, ya que él conocía (y compartía) la posición que mantienen con respecto a Urtubey.
Lo cierto es que el escenario en el peronismo está abierto y habrá “rosca” hasta medianoche. Leavy es el preferido de las bases del peronismo y Urtubey, pareciera, lo es el de la intervención nacional que ahora deberá poner en la balanza lo que quieren los afiliados o anteponer el capricho de dirigentes (algunos de ellos porteños) que poco conocen la realidad de la provincia.

Los grandes equivocados son el pueblo que vota a esta gente sin entereza y mentirosa. Estos políticos son más inocentes que el pueblo votante.