Pobladores indígenas filmaron una avioneta descargando agroquímicos al lado de la comunidad wichí Misión Esperanza, en Embarcación.
La ley provincial 7812 dispone que la aplicación aérea de agroquímicos debe hacerse a tres mil metros de zonas urbanas y suburbanas cuando se trata de sustancias más tóxicas, y de 500 metros para las menos nocivas. A pesar de la normativa, integrantes de la comunidad indígena Misión Esperanza, en Embarcación, denunciaron que fumigan con agrotóxicos una plantación de porotos ubicada a menos de 50 metros de sus viviendas.
“Lo que nos separa es la vía (del tren) y la ruta. Pasa la avioneta y el veneno se desparrama sobre la comunidad”, dijo a Salta/12 Mario Molina, referente de la comunidad.
En 2023, una investigación en ocho pueblos fumigados de Santa Fe, que involucró a 27.000 personas, confirmó la relación entre agrotóxicos y cáncer. Los jóvenes de estas localidades tienen 2,5 veces más probabilidades de morir de cáncer que quienes viven lejos de zonas con uso de pesticidas.
Cáncer y agroquímicos
Para la investigación se consideraron tres índices a comparar entre los ocho pueblos seleccionados y las cifras generales de Argentina en relación al cáncer: la tasa de incidencia (cantidad de casos), muertes por esta enfermedad cada 100 mil habitantes para el grupo de edad joven (entre 15 y 44 años) y porcentaje de muertes por cáncer en relación a otras causas de fallecimiento para el segmento joven y los grupos de edad avanzada (más de 45 años). Los tres mostraron valores significativamente más altos para los pueblos expuestos a pesticidas. Por esto, los autores del trabajo resaltan la necesidad de políticas públicas concretas al respecto.
El número de casos detectados entre las mujeres de esos pueblos fue de 63 (con una incidencia cada 100 mil habitantes de 347, mientras que en Argentina la incidencia es de 209 casos cada 100 mil habitantes).
En varones los diagnósticos fueron 43 (la incidencia cada 100 mil habitantes fue de 237, por encima de la incidencia nacional de 223).
En total se contabilizaron 106 casos en las ocho localidades, con una incidencia de 291 sobre cien mil habitantes frente a una incidencia nacional de 212 casos cada 100 mil habitantes.
En Argentina el uso de plaguicidas para cultivos se estimó en 7,1 kilos por hectárea para maíz; 5,4 kilos por hectárea para la soja y 2,8 kilos por hectárea para el trigo.
Durante las últimas dos décadas se incrementó casi diez veces en el uso de plaguicidas en Argentina y, por consiguiente, también aumentó su impacto en la contaminación de suelos, aguas y sedimentos, y en la salud de los trabajadores agrícolas y de las personas que viven cerca de los campos.
