Docentes, estudiantes y no docentes calientan motores para la marcha federal del martes próximo. El reclamo por el financiamiento amenaza con convertirse en una nueva postal masiva contra el ajuste.
El conflicto universitario otra vez deja de ser un murmullo en pasillos de las universidades para convertirse en ruido de calle. En Salta, al igual que en todo el país, la comunidad académica empieza a organizarse para lo que promete ser otra jornada de alto voltaje: la marcha federal del 12 de mayo, convocada en defensa de la universidad pública y contra el ajuste que asfixia al sistema.
No será una marcha más: es la cuarta movilización federal desde que asumió el gobierno de Javier Milei, y llega con un combo explosivo: salarios en caída, presupuesto recortado y una ley de financiamiento que sigue sin aplicarse. Es más, el gobierno nacional sigue tensando la cuerda y ahora va a la Corte Suprema para no poner en vigencia la ley.
En ese contexto, docentes, no docentes y estudiantes vienen sosteniendo semanas de paro, clases públicas y medidas de fuerza que ahora confluyen en una convocatoria nacional que busca volver a llenar plazas en todo el país.
La bronca tiene números detrás. Desde el sistema universitario advierten una caída cercana al 45% en los recursos y un deterioro sostenido en las condiciones de enseñanza, investigación y extensión.
El ajuste se siente fuerte en las aulas con menos insumos, becas que no alcanzan y salarios que corren siempre detrás de la inflación.
En Salta, el clima no es distinto. La comunidad universitaria empieza a alinearse con la convocatoria nacional, sumando adhesiones gremiales y estudiantiles. La lógica es clara: lo que está en juego ya no es solo una paritaria o un presupuesto, sino el modelo mismo de universidad pública.
La marcha del 12 de mayo tendrá su epicentro en Plaza de Mayo, pero se replicará en todo el país, con movilizaciones simultáneas que buscarán mostrar que el conflicto no es sectorial sino transversal.
