Un verdadero drama humanitario es lo que se vive en el norte provincial. Decenas de comunidades originarias quedaron bajo el agua.
El río Pilcomayo avanzó con furia sobre el territorio de decenas de comunidades originarias que quedaron literalmente bajo el agua. Cientos de familias lo perdieron todo, agravando todavía más el drama humanitario que vienen pasando desde hace décadas.
La ira con la que llegó el Pilcomayo al norte salteño agarró casi por sorpresa a las comunidades que, si bien esperaban una crecida, no se imaginaban la magnitud con la que llegó. Las comunidades tuvieron que evacuar rápidamente, dejando atrás las precarias viviendas y perdiendo lo poco que tenían.
Este fue el caso de Misión La Paz. Allí, en un abrir y cerrar de ojos el agua dejó a las viviendas y a la escuela sumergidas, como nunca antes había pasado.
La crecida feroz del río expuso, todavía más, las condiciones vulnerables en la que viven cientos de familias salteñas en el chaco salteño. Es tarea del Estado ahora contener y dar alguna esperanza a las comunidades que lo perdieron todo.
Solo en Misión La Estrella más de 100 niños en condiciones de extrema vulnerabilidad se encontraban en refugios. No se sabe qué pasará con esas familias porque, literalmente, se quedaron sin nada.
