Ruperto Sáenz apareció junto al Banco Macro presentando una nueva línea de financiamiento destinada a comerciantes, al sector turístico y a empleados públicos que necesitan refinanciar sus deudas.
El fondo anunciado asciende a mil millones de pesos y será administrado a través del Fondo Provincial de Inversiones. Días atrás, en una sesión exprés, el Senado aprobó la cesión de una importante porción de tierras públicas en San Lorenzo a Tigres, un club privado, un patrimonio cuyo valor, según estimaciones del mercado inmobiliario, supera ampliamente diez veces el número del «alivio» que tira el gobierno.
Para miles de comerciantes, hoteleros, gastronómicos y emprendedores de toda la provincia se destinó un fondo de mil millones de pesos que deberá repartirse entre todos. En cambio, un solo beneficiario recibió un patrimonio cuyo valor es altisimo.
Es difícil no advertir una diferencia de criterios: cuando el destinatario es el conjunto de los salteños aparecen migajas que deberán devolverse. Cuando el beneficiario pertenece al círculo de los privilegiados, la respuesta del Estado suele ser bastante más generosa.
La crisis golpea cada vez más
El anuncio también deja al descubierto que si un empleado público necesita refinanciar sus deudas, el problema no es el crédito sino el deterioro del poder adquisitivo de su salario.
Si un comerciante debe endeudarse para sostener el capital de trabajo, el problema tampoco es la falta de financiamiento sino la caída del consumo.
Los préstamos pueden ofrecer algo de oxígeno, pero difícilmente modifiquen una economía que obliga a miles de personas a pedir prestado para no caerse de una economía avalada por la gobernabilidad dada a cambio de nada.
Mejor pagarle a Brito…
El Banco Macro, que desde hace años conserva el rol de agente financiero de la provincia gracias a renovaciones aprobadas por la Legislatura sin mayores cuestionamientos. Ahora ofrece refinanciación, financiada con dinero de todos los salteños, para que no se atrasen sus clientes, que en su mayoria son empleados estatales.
No hay gesto extraordinario, y concretamente representa apenas una fracción del patrimonio que la propia Provincia decidió transferir.
Si el club Tigres hubiera abonado siquiera una parte del valor de esas tierras, el fondo destinado a créditos podría haberse multiplicado varias veces, o se podría haber presentado una propuesta que incluya mucho más alla de los menos de 100 socios de la institución integrada en su mayoría por nuevos ricos, aspirante a oligarcas.
Una parte de una reserva natural valuada en miles de millones de pesos a un beneficiario particular, se anuncia como un gran esfuerzo un fondo muy inferior para asistir a miles de salteños que, además de sostener al Estado con sus impuestos, serán quienes financien los recursos con los que ahora se les ofrece endeudarse en mejores condiciones. Esa diferencia, más que cualquier discurso, revela cuáles son las prioridades del Gobierno.
Por Enrique Briones
