La situación principal nosocomio de la provincia denota la paupérrima actualidad sanitaria salteña. En tanto los profesionales que ahí trabajan están al borde del colapso.
Dos noticias publicadas tanto en la prensa del Gobierno de Salta como en medios no muy cercanos a él, dan cuenta de la precariedad con la que deben lidiar quienes asisten a ese nosocomio, tanto pacientes como profesionales.
Antes de finalizar la semana pasada, las autoridades del hospital San Bernardo, y miembros de la fundación homónima, se reunieron con directivos del Ente Regulador del Juego de Azar. La razón: aprobar un bingo “con el objetivo de generar nuevos fondos para la compra de insumos”, informaba la prensa gubernamental.
Además detallaban que este no es el primer experimento híbrido entre caridad y timba para beneficio del San Bernardo. Pues con lo obtenido en un primer bingo, “la fundación realizó la compra de un ecógrafo de última generación, un vehículo para el traslado de profesionales que realizan atención domiciliaria de pacientes y la dotación de 10 sillones de hemoterapia para la atención de pacientes oncológicos”.
Más allá de lo celebrable de una noticia como esa, lo que se desnuda es la precaria situación de la salud pública en la provincia. En este caso, cual si fuera un club de barrio que da sus primeros pasos, el hospital que incluso atiende pacientes de provincias vecinas -y hasta de países vecinos- debe autofinanciarse mediante una rifa. Y si se analiza un poco más, esa situación de precariedad se traslada al desempeño de los profesionales de la salud.
Si bien pueden tener toda la voluntad para trabajar de manera adecuada, al no contar, mínimamente, con los insumos requeridos, cómo podrían hacerlo. Y esto se traslada a inconvenientes con los pacientes, quienes luego terminan denunciando públicamente al nosocomio, como sucedió este fin de semana.
“Seis mujeres internadas en el San Bernardo denunciaron maltrato”, titulaba FM Profesional el pasado sábado. En esa breve nota indicaban que se trata de pacientes internadas en el área de traumatología. La denuncia puntual señalaba: “Están esperando desde hace semanas, una operación para tratar su padecimiento, entre los que se encuentran fracturas de rodillas, caderas, brazos”.
