La adaptación cinematográfica de obra teatral escrita por Guillermo Diéguez y que recrea el fin de la dictadura franquista en España, se encuentra en su etapa final. El rodaje se realizó en Salta y “va a ser un producto de clase mundial”.
“A por la tercera, tiene mucho de sueños, escenas enteras soñadas”, contó Guillermo Diéguez en radio Infinito 965. De profesión contador, docente de grado y posgrado y empresario, recuperó su faceta artística escribiendo la obra teatral que cuenta una historia que transcurre en una residencia de ancianos en Madrid, donde cuatro ex milicianos sueñan con restaurar la República Española tras la muerte del dictador Franco.
“Lo que quiero transmitir es una situación que afectó a una Nación entera, a algunos de nuestros abuelos o bisabuelos y que fue violentamente reprimida. España estaba en democracia en 1936, era una república no una monarquía y un violento golpe de Estado del general Franco, apoyado por fuerzas fascistas de la Italia de Mussolini y de la Alemania nazi de Hitler, se sublevó contra ese estado democrático”, indicó.
En la entrevista, agregó que en aquel momento “contra todos los pronósticos el pueblo se unió, creo que es uno de los hitos históricos, donde todo el pueblo se levantó en armas para defenderse de esa sublevación y eso generó una guerra de tres años. Lamentablemente por el apoyo de la maquinaria bélica nazi-facista, ganó el bando sublevado y se impuso una dictadura férrea de casi cuarenta años”.
“Cuando el dictador estaba en su lecho de muerte, nombró como sucesor al hijo del rey, es decir volvió a instaurar la monarquía, por eso Jaime Gil de Biedma dice: de todas las historias de la Historia, la más triste es la de España porque termina mal. Porque si salimos de la dictadura, tendría que haber repuesto la República”, sostuvo.
El autor recordó además que “Franco hacía lo que quería, no estaba por encima de la ley, decía que él era la ley, por imposición divina. Por eso es que, en su orgullo y vanidad, estando enfermo decía que su sucesor tenía que ser un rey, porque él era más que ello, así fue, el príncipe de Asturias, fue ungido rey”.
“UN PÓKER DE ASES”
La adaptación cinematográfica de “A por la tercera”, tiene a Diéguez como director junto a un gran equipo, la adaptación del guion y la dirección de cámaras y de fotografía estuvo a cargo del reconocido cineasta Alejandro Arroz y el elenco pertenece al grupo teatral La Morisqueta, dirigido por Cristina Idiarte.
Además, Norberto “Negro” Ramírez es el director de sonido, “es un póker de ases el equipo que se armó, nos va a costar, pero va a ser un producto de clase mundial y estamos dispuestos a llegar a muchos festivales. En España nos están preguntando si llegamos en julio, espero que antes acá”, señaló Diéguez con entusiasmo.
Por su parte, Alejandro Arroz destacó la apertura del autor remarcando que el teatro y el cine “son dos lenguajes distintos”, por lo que fue necesario hacer “más de seis revisiones del guion”.
“A un actor de la compañía teatral tuvimos que reemplazarlo y ahí tuvimos la suerte de incorporar a un español nativo que había hecho diez años de teatro en Madrid, él no solamente ‘coucheó’ el acento español sino la terminología del guion para que la expresión sea auténticamente española, al estar en el rodaje y actuando, ayudó a sus compañeros a lograr el acento español para que no sea algo exagerado ni caricaturesco”, dijo Arroz.
“TODOS SOMOS ARTISTAS”
Diéguez contó sobre la convivencia de la creatividad, el trabajo y su profesión académica: “todos somos artistas, nacemos con muchas habilidades que lamentablemente se van atrofiando a lo largo de la vida, los primeros atrofiadores, con buena o mala intención, son los padres, la familia cercana, la iglesia, el bombardeo de los medios de comunicación, los condicionamientos sociales, todo eso nos va poniendo unas costras que nos obligan a ponernos en un estado de obediencia debida, o en el caso de una crisis económica, en un estado de supervivencia donde a veces debemos tener dos o tres trabajos para ganar lo mismo, para mantener el nivel de vida y en ese estado de cansancio, de trabajo extremo ¿qué posibilidades hay para dejar que el espíritu vuele y salga la creatividad?”.
“De chico ya hacía poesía y cuentos cortos en la escuela secundaria en Tucumán y luego fui abandonando todo eso, quizá en cierta edad, donde mi actividad económica me permitió cierta tranquilidad, mis hijos una edad que pudieron mantenerse por sí mismos, me devolvió el tiempo que había donado para otros y lo dediqué a mi y ahí volvió a aflorar casi sin pensarlo, en sueños, en una mirada de atardecer, donde uno toma nota, a veces en un estado de recogimiento y eso se va haciendo ideas que empiezan como a martillar en la cabeza hasta que llega al punto que nos hace un click y nos dice: esto hay que bajarlo a la tierra, hay que hacerlo papel, hacerlo obra. A por la tercera, tiene mucho de sueños, escenas enteras soñadas”, agregó.
