Una funcionaria del ministerio de Desarrollo Social, hija de un legislador y exministro, protagonizó una reprochable y onerosa serie de hechos en la que dilapidó de recursos públicos. Otra vez el ser familiar o tener contactos, se utiliza como pasaporte de impunidad.
El entrelazamiento entre el poder político y las relaciones familiares en Salta, ha incorporado nuevas prerrogativas además de los cargos: la libre disponibilidad de recursos y fondos públicos. Al menos es lo que se desprende de una historia que comenzó a principios de septiembre y puede representar un caso testigo de otros tantos.
Veamos, todo comienza a salir a la luz antes de las fiestas del Milagro, en septiembre pasado, con el ploteo de una camioneta Chevrolet S10, que depende del Ministerio de Desarrollo Social de Salta, para identificarla como vehículo oficial.
Días más tarde, el vehículo es denunciado por estar mal estacionado. Al quedar expuesta tal situación, la camioneta tras ser identificada por agentes de tránsito, es retenida, pero desde altas esferas del Gobierno provincial, se requirió la devolución del vehículo.
Tras conseguirlo, el ministro del área, Mario Mimessi, resuelve entregar nuevamente el móvil a la funcionaria que lo tenía a su cargo: María Agustina Esteban Zamar, Coordinadora de Políticas Sociales del ministerio de Desarrollo Social e hija del exministro de Salud, Juan José Esteban, quien actualmente es diputado provincial.
Cabe recordar, que el padre de la funcionaria fue quien públicamente reconoció que en la etapa más dura de la pandemia, cuando fue convocado por el Gobernador para asumir al frente del ministerio de Salud, condicionó la aceptación del cargo a cambio del nombramiento de su hija, señalando en la misma entrevista que el sueldo de ministro le resultaba escaso.
Volviendo a la camioneta en cuestión, pocas semanas después, ya en octubre, fue vista nuevamente, en el mismo sitio, un conocido colegio privado del centro de Salta, pero con la novedad de que se le había retirado el ploteo de identificación de vehículo oficial.
¿Qué ocurrió?
Según se supo, en la trazabilidad vergonzante del manejo caprichoso de un bien público como si fuese personal, no sólo tuvo que ver el subsecretario del Parque Automotor de la Provincia, Ricardo Velarde Figueroa, a cargo del organismo que de la Coordinación Administrativa del Gobierno, a cargo de Nicolás Demitrópulos y se supo que intervino personalmente el propio Gustavo Sáenz.
A partir de esas gestiones, Agustina Esteban Zamar, recibió nuevamente el vehículo, pero decidió quitarle el ploteo, tarea que tiene un costo promedio de cien mil pesos pero que más allá del costo, tiene una finalidad específica: identificar como parte del patrimonio del Estado, lo que efectivamente es patrimonio del Estado y no de desaprensivas funcionarias.
Dupla
Si bien fue el padre de María Agustina Esteban Zamar quien se hizo cargo del reprochable condicionamiento para asumir como ministro, no es menos cierto que su hija no desconocía tal hecho y tenía la capacidad de identificarlo como un acto falto de ética.
Por si fuera poco, fue el propio Juan José Esteban el que reveló que “negoció” la aceptación del cargo como ministro invocando parentesco con el Gobernador además de la cuestión económica. A ello se le debe sumar que no sólo incorporó a su hija María Agustina, sino también a la pareja de ésta, Martín Roldán, como “personal de apoyo”.
Al parecer, a la mujer poco le importó y se podría decir que hasta acentuó esa conducta de disponer de los recursos públicos para provecho personal, de hecho no sólo dispone de un vehículo público como propio, sino que también lo utiliza para asuntos personales si se tiene en cuenta que llevar hijos al colegio, no es parte de una comisión o actividad oficial.
En Desarrollo Social, se comenta que María Agustina Esteban Zamar, junto a su prima, María Dolores Montarcé -Coordinadora General del ministerio- han conformado una dupla que no solo protagoniza desaciertos, sino que hacen pesar sus prerrogativas manejándose con cierta tiranía hacia el personal del área.
Cabe recordar que, a mediados de año, el diputado Juan José Esteban fue cuestionado por repartir leche en polvo en su despacho, que le había sido provista por sus contactos en ese ministerio y no por su condición de legislador, puesto que es claro que no es su función. Para tal desacierto, la dupla Agustina-Dolores, fueron protagonistas.
Si lo primero es la familia, en el actual Gobierno, se ubica en el mismo orden a los cargos públicos y el uso discrecional de los recursos estatales.
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