Si bien reconocieron que las polémicas magdalenas no llegaron a implementarse, también señalaron que en un momento crítico como el de ahora no se puede escatimar en alimentos. «Hay que darles algún alimento, luego veremos cuál es su composición”, señalaron.
El tema del consumo de magdalenas hechas con soja transgénica que se probó en niños wichi salteños, sigue dando qué hablar, así también la forma en la que se están alimentando las comunidades del chaco salteño. Sobre ello se refirió el secretario delegado de Asuntos Indígenas, Marcelo Córdova. Comentó que el módulo alimentario que se entrega desde Desarrollo Social es insuficiente y preocupa la falta de alimentos frescos.
En tanto, sobre la política que se testeó desde la Provincia generando rechazo entre diferentes instituciones y especialistas, aseguró: “La magdalena de soja nunca se llegó a implementar. La composición química que tenía este alimento era de un 4% de soja, según los análisis que se habían realizado a través del Conicet y, si tenemos en cuenta que el jugo Ades tiene más del 20% de soja, del mismo tipo de soja, creo que todos nos estamos alimentando de esa manera”.
“Creo que, en una situación crítica, como la que vive la niñez en los pueblos del Chaco, no admite esta discusión de si se les da o no un alimento, sino que hay que preocuparse porque reciban algún alimento que les permita sobrevivir y desarrollarse. Luego veremos cuál es la composición y si es que realmente afecta la salud o no de la persona. Pero hoy, la situación es crítica en las comunidades”, señaló luego Córdova al medio FM Noticias.
“La algarroba puede ser la materia prima para estas fábricas que se pretenden instalar de harina, una ya existiendo en Morillo a cargo de una fundación con la cual trabaja la señora Verónica y con la cual estoy en contacto, cuya producción aún es muy pequeña para poder atender a la gran demanda de algarroba. Sumado a la tala ilegal tanto de palo santo como de algarroba”, acotó Córdova.
