Mientras el Gobierno de Salta repartió un bono de 200 mil pesos a la administración pública, unos tres mil docentes del sector privado quedaron afuera. Desde SADOP denuncian discriminación y exigen una solución inmediata.
El bono extraordinario de 200 mil pesos que el Gobierno de Salta abonó el pasado 16 de enero dejó una postal incómoda: todos cobraron, menos los docentes privados. Así lo denunció el secretario general de SADOP Salta, Víctor Gómez, en una entrevista brindada a FM Infinito, donde expuso el malestar creciente en el sector.
“Todos los trabajadores docentes tendríamos que haber percibido el bono. Todos lo recibieron, excepto los docentes privados”, remarcó Gómez. Según explicó, el pago se realizó por agente y no por cargo, lo que dejó afuera a quienes trabajan exclusivamente en el ámbito privado. El número no es menor: alrededor de tres mil docentes quedaron sin cobrar.
La situación genera mucho ruido y enojo en la docencia: “Siempre que el gobierno de la provincia pagó un bono, los docentes privados lo percibimos”, recordó el dirigente sindical, dejando en evidencia que el problema no es estructural, sino político-administrativo. Los fondos, aclaró, los libera la Provincia, no los colegios.
Desde SADOP confirmaron que ya mantuvieron reuniones con funcionarios provinciales. Según Gómez, el Gobierno “mostró muchísima preocupación” y se comprometió a buscar una solución rápida. Sin embargo, mientras el compromiso se dilata, el malestar de los docentes privados crece: el bono no llegó y las cuentas no esperan.
El sindicalista fue más allá y dejó planteado el interrogante de fondo: ¿se trata de un error, de desidia administrativa o de una decisión deliberada? “Todo esto se generó por culpa de funcionarios del gobierno y de contadores del sector privado”, disparó, aunque aclaró que hoy la prioridad es que se liberen los fondos y no la caza de culpables.
La exclusión de los docentes privados del bono vuelve a dejar al descubierto una lógica selectiva en el reparto de alivios económicos por parte del Gobierno. En tiempos donde cada peso cuenta, la factura la están recibiendo quienes sostienen la educación desde el sector privado, pero siguen siendo tratados como trabajadores de segunda.
