Después de levantar la mano para aprobar la reforma laboral, la senadora salteña ahora busca eliminar uno de sus puntos centrales: el Fondo de Asistencia Laboral.
La senadora nacional saencista Flavia Royón acaba de protagonizar una de esas piruetas políticas difíciles de explicar: tras haber votado a favor de la reforma laboral impulsada por el gobierno nacional, ahora presentó un proyecto para derogar el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), una de las herramientas incluidas en esa misma ley. Sí: votó el combo completo y ahora quiere sacar un ingrediente clave.
El dato no es menor. El FAL no era un detalle decorativo: formaba parte del andamiaje de la llamada “modernización laboral”, pensada para reconfigurar las relaciones de trabajo, reducir costos y atender contingencias laborales. Javier Milei lo vendió como parte del paquete necesario para dinamizar el empleo. Royón, por orden de Gustavo Sáenz, lo acompañó. Sin embargo, semanas después, decidió que ese mismo mecanismo “no puede debilitar el sistema previsional” y propone eliminarlo.
Durante el debate en el Senado, la propia Royón ya había reconocido que la reforma “no va a crear empleo”, aunque igualmente decidió acompañarla. Es decir: votó una ley que no creía efectiva y ahora pretende corregir una parte sustancial.
El argumento actual suena a corrección técnica, pero deja una sospecha política más grande: ¿se votó sin entender el alcance real del proyecto? Porque el FAL no apareció después, estaba ahí desde el principio como parte de una reforma que incluso fue aprobada en un contexto de fuerte tensión social y con cambios estructurales en derechos laborales.
En el fondo, lo de Royón no es solo una contradicción: es un síntoma de los legisladores saencistas que acompañan reformas de alto impacto, sin convicción, y después ensayan piruetas discursivas para despegarse de las aberraciones que votan y que le cuesta derechos a los trabajadores.
