En diálogo con Opinorte, el catedrático Gustavo Barbarán, analizó a fondo la importancia, el funcionamiento y los límites del Consejo Económico y Social en un año en el que hubo un cambio en la presidencia luego de la renuncia de Lucas Dapena. Propuso trabajo en comisiones y elección autónoma de autoridades.
Barbarán es abogado especializado en Derecho Internacional, docente emérito de las universidades Católica y Nacional de Salta y formó parte del instituto de Derecho Constitucional de UCASAL. Además, fue dirigente del Movimiento de Integración y Desarrollo y con la perspectiva desarrollista, integró en numerosas ocasiones equipos de trabajo técnico-políticos en pos del desarrollo regional tan necesario para Salta.
Entrevistado por Opinorte, teniendo en cuenta además el balance de fin de año que realizó el Consejo Económico y Social días atrás, contó que formó parte de una asesoría ad honorem del CES y en tal circunstancia asistió en carácter de observador a varias reuniones hasta abril de este año.
“El Consejo tiende a consolidarse muy lentamente. Eso obedece a muchas razones, entre ellas la propia percepción que las entidades que lo componen tienen del Consejo. De acuerdo a la ley, la idea es que los miembros plenos del Consejo se vayan renovando, eso es un tema que debió haberse considerado con mucha atención porque hay ciertas instituciones que no pueden ser cambiadas, por ejemplo las dos universidades, que precisamente son las entidades que más le prestan atención al Consejo”, indicó.
La representatividad de acuerdo a la gravitación
“No es lo mismo el gremio de Camioneros que el de vendedores de Diarios y Revistas. Hay algunos que tienen una percepción de la política y la realidad distinta a la de gremios menores. Habría que pensar si no es mejor una representación de segundo grado en materia sindical».
«Lo mismo pasa con los Colegios y Consejos profesionales que son muy importantes por ejemplo los de Ciencias Económicas y el de Ingenieros, que son muy activos en el CES y no es lo mismo el Colegio de Fonoaudiólogos, insisto, no estoy desmereciendo a nadie sino simplemente es una evaluación del aporte y de la relación de fuerzas de las distintas instituciones involucradas».
«Esto significa que si no hay un esfuerzo en materia de representatividad de las entidades profesionales, puede diluirse un poco esa actividad esencial del Consejo, que es hacer planes estratégicos de largo plazo”, postuló el especialista.
¿Qué se puede hacer?
“Una forma es que el CES trabaje más intensamente sería a través de comisiones como lo hace el Poder Legislativo, teniendo la precaución de no avanzar más que eso porque los legisladores siempre le han tenido reparos al CES porque éste piensa en una escala que los legisladores no lo hacen, a largo plazo. El problema de la dirigencia de Salta es que no ve más allá de la punta de su nariz”, respondió.
Barbarán, contó a Opinorte que desde que se incorpora la idea de un Consejo Económico y Social, en la Constitución de 1986, pasó por cuatro instituciones en las que siempre bregó por el funcionamiento del Consejo:
“Fui creador de la FEPUSA (Federación de Profesionales Universitarios de Salta) fui su primer presidente y luego repetí mandato. Me di cuenta que hay una gran potencia cívica y la FEPUSA siempre fue ferviente defensora del Consejo Económico y Social y hoy está presente allí una representación pero no está bien aprovechada porque creo que las entidades que integran la FEPUSA no tienen muy claro la importancia del Consejo».
«Si lo hacemos al CES trabajar en comisiones, como por ejemplo, en temas sociales, económicos, ambientales, estoy seguro que se dinamizaría».
Qué pasa en el Gobierno con el CES
“Por el lado del Gobierno, no le resto mérito al gobernador Urtubey en tanto él fue el que se animó a sancionar la ley pese a la oposición histórica que hicieron los legisladores del justicialismo a la creación del Consejo Económico y Social».
«Pero hizo la ley de tal manera que le llevó iniciativas, sería muy muy importante que el CES tenga oportunidad de llevar temas, pero no sucede así, el CES lleva todos los temas al Poder Ejecutivo».
«No solamente no tiene autonomía en materia intelectual sino que tampoco tiene autarquía. ¡Cómo va a funcionar un Consejo que no tiene una sede propia ni presupuesto!».
«Tiene que reformarse la ley que de tal manera, el presidente del Consejo sea elegido por los consejeros y no por el Gobierno. No juzgo la calidad de quienes han presidido el Consejo, porque Julio Cesar Loutaif, Lucas Dapena y Flavia Royón, son personas de larga trayectoria. Pero mucho mejor sería que sean los miembros plenos quienes elijan su presidente».
«El Consejo necesita una sede propia, ahora se maneja con tres empleados… ¡qué seriedad puede haber! Son cosas que si bien no son insalvables, hay que ir corrigiéndolas».
«Tanto el Consejo Económico y Social como el Consejo de la Magistratura son entidades constitucionales, entonces hay que darle una atención muy importante. El Consejo de la Magistratura naufraga, está sospechado porque tampoco tiene presupuesto, porque su presidente es el presidente de la Corte y porque la representatividad política lo desnaturaliza, entonces la gente no lo siente como propio».
«Hago una comparación, porque la gente, las instituciones de la sociedad civil, los sectores intermedios, no van a sentir como propios el Consejo Económico y Social si no se le brinda todas las herramientas para que funcione mejor».
«Hay quienes creen que piensan que esto fue hecho a propósito y que es muy difícil de que cambie. Va a ser muy difícil si es que no hay una movilización de las propias entidades. El Consejo nació en 2013, no cumplió 10 años, la idea es que entre a la juventud y a la madurez pero con todas las herramientas».
«Otra cosa muy importante que tiene la Provincia de Salta es que tiene un plan estratégico que es el Plan 2030, vamos a estar a 8 años de ese plazo. No sé si todas las entidades tienen tan claro que se debe trabajar en función de ese plan estratégico».
«El CES ha sido consultado y ha emitido dictámenes importantes, pero es como un potro encerrado en un potrero de 50 por 50, si se lo pone en uno más grande es otra cosa y si se lo deja que galope por la pradera es algo muy distinto».
«Son pocas las provincias que tienen un Consejo como el de Salta, tiene que funcionar mejor y eso significa comprometer más a las entidades que son miembros y que el Poder Ejecutivo y Legislativo entiendan que necesitamos un consejo mejor, con más autonomías”.
