Martín de los Ríos ve la medida como “una oportunidad”. Es otro capítulo de la sumisión del Gobierno provincial al proyecto de Milei. Salta se encamina a repetir el mismo modelo que vació al interior en el menemismo.
El Gobierno de Gustavo Sáenz parece decidido a entregar cada símbolo del Estado al altar del ajuste libertario. Ya no hay distancia, ni siquiera disimulo. Ahora el saencismo salió a respaldar la privatización del Belgrano Cargas, una decisión que promete reeditar los mismos daños estructurales que devastaron al interior argentino durante la década del 90.
El encargado de ponerle voz al nuevo alineamiento fue el ministro de Producción, Martín de los Ríos, quien definió al avance privarizador de Milei como “una oportunidad”. Lo dijo en una reunión con el titular de la Sociedad Rural Salteña y con representantes de PROGRANO, donde se exaltó la necesidad de “ser competitivos”.
El discurso es conocido: el mismo que sirvió de coartada cuando se cerraban ramales, se destruían empleos y se despoblaban pueblos enteros.
La amnesia política del saencismo es funcional al mileísmo. Olvida que la pérdida del Belgrano Cargas en los 90 significó aislamiento, desempleo y abandono para cientos de localidades del norte. Hoy, con el ropaje de la “eficiencia” y la “modernización”, el Gobierno provincial vuelve a apoyar el mismo esquema que antes condenó a los salteños.
El relato oficial se viste de “oportunidades”, pero la realidad es que el saencismo se subordina sin condiciones a la agenda privatizadora de Javier Milei. Ni una voz disidente, ni una defensa de los intereses locales, ni un mínimo gesto de autonomía. Todo indica que el “Salta es Salta” ya fue reemplazado por un obediente “lo que diga la Casa Rosada”. ¿Primero los salteños o primeros las empresas?
