Los libertarios descuentan el respaldo de los legisladores que responden a Gustavo Sáenz para avanzar con las leyes más polémicas. El mensaje del gobernador desde el búnker fue claro: “Estamos para servir”.
Tras la victoria del domingo, en la mesa chica de La Libertad Avanza ya hacen las cuentas para avanzar con las reformas que se vienen y los números cierran cómodos. Además de los propios, también cuentan con los votos de los legisladores salteños que responden a Gustavo Sáenz. Nadie en el entorno de Javier Milei duda de que, llegado el momento, acompañarán sin resistencia los proyectos que envíe el Ejecutivo al Congreso.
Desde Buenos Aires aseguran que el entendimiento con el saencismo “ya está hecho”. Lo que hasta hace semanas era un vínculo “distante”, hoy se convirtió en una alianza silenciosa. Así quedó claro con el mensaje que el propio Sáenz envió la noche electoral: “Estamos para servir”. Una frase que en política tiene una sola lectura posible: alineamiento total con el poder de turno.
El giro fue tan rápido como previsible. La supuesta oposición del gobernador a Milei duró apenas diez minutos. Después del show de gestos, vinieron las genuflexiones. Quienes confiaron en un espacio “independiente” o “federal” descubren demasiado pronto que compraron humo: el saencismo es, apenas, un apéndice del poder de turno.
En Salta, los votantes que esperaban una voz propia ya sienten el sabor amargo de la estafa. Mientras los hospitales se caen a pedazos y las escuelas no tienen techo, los legisladores que le responden se preparan para levantar la mano a gusto del presidente.
