En Salta pasan cosas raras. Equipamiento neonatal del Hospital Público Materno Infantil —del sistema que vive diciendo que le faltan recursos— apareció instalado y funcionando en una clínica privada del centro. No guardado, no embalado: en uso, dando soporte vital a bebés internados.
El hallazgo lo hizo personal de la Unidad de Investigación UDEC por pedido de la fiscal de Delitos Económicos Complejos, Ana Inés Salinas Odorisio. El procedimiento se realizó en la firma NEOFENIX S.R.L. y en los servicios de terapia intensiva pediátrica y neonatología que presta dentro de la Clínica del Centro – Red IMAC.
Ahí estaban: seis equipos clínicos propiedad del Materno Infantil operando normalmente.
Como estaban conectados a pacientes, no se los secuestró. La fiscal habló con la jueza de Garantías 8, Claudia Puertas, y resolvieron identificarlos, registrarlos y dejar un depositario judicial responsable. El custodio terminó siendo el encargado administrativo del propio establecimiento privado.
La investigación arrancó por una denuncia del director del hospital público, que advirtió la presunta sustracción de equipos y otros dispositivos entregados en comodato. Traducido: cosas que eran del hospital y no deberían estar donde aparecieron.
Pero el dato que mueve la aguja es otro. En el expediente surge que un médico de planta del Materno Infantil, que trabaja en la gestión de Neonatología, figura como socio fundador de NEOFENIX S.R.L. La empresa —casualmente— presta servicios de neonatología y pediatría en la clínica privada de calle Alvarado 858.
Ahí es donde la historia deja de ser técnica y pasa a ser política y administrativa:
el hospital denuncia faltantes, los equipos aparecen en el circuito privado, y en el medio hay vínculos directos entre quienes gestionan en lo público y quienes operan en lo privado.
Por ahora los aparatos siguen donde estaban porque hay bebés conectados.
Pero la pregunta ya quedó planteada:
cómo salieron, quién los autorizó y desde cuándo estaban ahí.
