La creación de un Fondo Solidario para ayudar a micro emprendedores, financiado con un aporte voluntario de los empleados públicos, dejó mucha tela para cortar. ¿Falta de coordinación? ¿Fue una improvisación? ¿Le hicieron meter la pata al gobernador?
Vivimos tiempos de excepcionalidad debido a la emergencia y, naturalmente, las decisiones que se toman tienen un grado de riesgo. En las últimas 48 horas, se armó una tremenda polémica en torno a un proyecto del Gobierno para conformar un fondo solidario con aportes del sueldo de los empleados públicos.
El domingo pasadas las 20 hs, Gustavo Sáenz, mediante Facebook Live, anunció que establecería un fondo al que debían aportar todos los empleados públicos con excepción de los de salud y seguridad, de entre un 10 y un 15% de los sueldos. Sin embargo, horas después el gobernador tuvo que salir a aclarar en su cuenta personal de Twitter que se trataba de un aporte voluntario, y que sería devuelto, una vez que la crisis sanitaria vea su fin.
¿Por qué cambio? Algunos dicen que se debió al revuelo descomunal que se armó en redes sociales. Otros, atribuyeron a un problema comunicacional.
También sonaron los cuestionamientos, algunos en duros términos por cierto, al entorno del gobernador. Ocurre que no son pocos los que interpretan que los consejos que está recibiendo no estarían siendo precisamente los más correctos.
En momentos en donde existe una población sumamente sensibilizada, en especial con la incertidumbre económica que hay, ¿es realmente equitativo pedir solidaridad a ese sector? Teniendo en cuenta esto, el hecho de recortar o realizar un ajuste fiscal quedó claro que no fue el mejor de los consejos.
Otro blef al que sometieron al gobernador fue indicarle que se enviaría el Decreto de Necesidad y Urgencia para su tratamiento en la Legislatura, cuando es sabido que estas medidas son una potestad de los mandatarios que implica, justamente, no pasar por los órganos legislativos.
El mismo legislador Javier Diez Villa pidió, en FM Aries, que exista mayor comprensión en la situación del mandatario ya que está trabajando diariamente desde que se registró el primer caso de coronavirus en Salta. Alegó lo sucedido a un error de comunicación, que “se solucionó rápidamente”.
Los que acompañan al gobernador no deberían exponerlo a largas jornadas y tanta exposición mediática. Es necesario que la gestión difunda a los salteños piezas comunicacionales precisas y educativas. Por su parte la coordinación debe prever quienes son los mejores expositores para cada tema y en caso de precisiones muy finas, ellos mismos deben poner la cara.
El filósofo Santiago Kovadloff en relación a las marchas y contramarchas del ex presidente Mauricio Macri mencionaba que eso afectacaba claramente a la credibilidad de la gestión y que «devalúan» la palabra oficial.
«Hay un grado en el que la palabra se pronuncia con una cierta irresponsabilidad para decir algo y contradecirlo después. A todo esto, se genera sospecha, angustia, porque no se puede creer en la autenticidad de quien habla», decía el reconocido intelectual en diario La Nación.
Evitar este tipo de errores que cuestan no solo la imagen positiva del gobernador, sino también la autoridad política de quien debe ser piloto de una tormenta que todavía no terminó, es fundamental.
Anibal Roldan
