En su intento de venderse ante la Rosada como un “operador”, el gobernador salteño no logra romper el bloque de Unión por la Patria en la cámara alta.
Pese a la derrota en su propio territorio, Gustavo Sáenz fingió demencia y creyó haber encontrado su gran momento político: la chance de mostrarse en Buenos Aires como el operador capaz de romper el bloque de Unión por la Patria en el Senado para facilitarle la vida legislativa a Javier Milei. Pero la épica le duró menos que una reunión en Casa Rosada. El operativo seducción no solo no funcionó, si no que lo dejó en evidencia.
Con la llegada de Flavia Royón, Sáenz imaginó que jugaba con una ficha nueva, fresca, con la que podría moverse con mayor comodidad en el tablero del Senado. Pensó que podía empujar una diáspora peronista, atraer a dos o tres senadores sueltos, mostrar poder y venderse como un actor de peso ante la Nación. Pero el peronismo, que viene golpeado, dividido y mareado, eligió al menos una certeza: no caer ante la estrategia de Sáenz y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil.
El bloque de Unión por la Patria, lejos de desgranarse, se abroqueló. Cada intento de “convencimiento” terminó reforzando la idea de que había que mantenerse unido, aunque sea por instinto de supervivencia. Nadie quiso quedar pegado a un movimiento impulsado por un gobernador que ni siquiera tiene consolidado su propio frente provincial, pero que en Buenos Aires promete milagros que no puede garantizar en Salta.
Mientras tanto, Sáenz sigue buscando capital político donde ya no queda mucho por raspar. La Rosada lo mira, sí, pero con la misma desconfianza con la que se observa a un dirigente que llega ofreciendo resultados que, a esta altura, ya nadie le cree. Y el peronismo, aun en su peor versión, decidió no prestarse al experimento que implicaba una traición a su electorado, algo que al mandatario salteño lo tiene sin cuidado.
En el Senado, por ahora, el único movimiento (o vendida de humo) que generó fue confirmar que su estrategia hace juego con aquella frase que dice “mucho ruido y pocas nueces”. Solo le valieron algunas notas en portales especializados y alguna nota en algún canal. Muy poco para lo invertido por “el gober”.
