El intendente de Tartagal ensaya un discurso opositor al modelo nacional mientras su jefe político, Gustavo Sáenz, profundiza su sintonía con la Rosada. Contradicciones de un joven cada vez más alejado del peronismo.
En el medio de un mar de contradicciones, el joven intendente de Tartagal, Franco Hernández Berni, embistió contra el rumbo adoptado por La Libertad Avanza en el Gobierno nacional. Sin embargo, olvidó que su jefe político, Gustavo Sáenz, está cada vez más libertario ¿Llegará el reto desde el Gran Bourg?
En una entrevista con FM Ciudad, de Tartagal, el mancebo jefe comunal intentó mostrar posturas contrarias entre los libertarios y su espacio, que conduce Sáenz. Cuestionó los recortes de fondos para la Educación del Gobierno libertario, pero, claro, nada dijo de los recortes que el Gobierno que ahora defiende también ejecutó.
El joven Hernández también apuntó contra la paralización de la obra pública y el cierre de organismos nacionales. Aseguró que “la gente” sostiene demandas estructurales como seguridad, educación y trabajo. El intendente omitió decir que su espacio votó a favor de la reforma laboral que perjudica notablemente a los trabajadores salteños y de todo el país.
También destacó la alta demanda de cargos docentes y la cantidad de jóvenes que rinden exámenes con la expectativa de convertirse en profesionales. No obstante, apuntó contra los libertarios tartagalenses que “hace 20 años siguen cursando, no pasan de tercer año, ocupan una silla y usan el comedor universitario; esa es la verdadera casta”.
¿Peronista o saencista?
Mientras Hernández apunta hacia la Casa Rosada, su propio conductor político avanza en dirección exactamente contraria. Sáenz no solo mostró cercanía con el oficialismo nacional, sino que se convirtió en uno de los gobernadores más dispuestos a “acompañar” sus iniciativas.
A Hernández se lo sabía ubicar dentro del campo peronista. Incluso fue presidente del Partido de la Victoria de Salta, un espacio peronista y kirchnerista si los hay. Pero mientras más cerca de Sáenz se ubica, parece estar cada vez más lejos de esa tradición. Y no es solo por sus alineamientos políticos, sino por su práctica de gobierno y su inserción en un esquema provincial que hace tiempo dejó de reivindicar cualquier identidad justicialista clara. Con esta postura, el joven intendente parece embarcarse hacia un pragmatismo sin etiquetas. Como Sáenz, su jefe político.
