Desde el siglo XVII, la meteorología se consolidó como disciplina científica, desde entonces, el desarrollo tecnológico, aportó a su saber y es así que se puede pronosticar el tiempo y sus variables.
De esta realidad, parecen no haberse percatado el Gobierno de Salta y el ministerio de Educación, si se tiene en cuenta que el domingo por la noche, en una increíble muestra de improvisación, comenzaron a filtrar información por algunos medios sobre la suspensión de las clases por la ola polar y una vez instalado el desconcierto, salir a publicar una medida ambigua en el portal del Gobierno provincial.
No es la primera vez que el actual Gobierno opera con medios afines para filtrar una información, tampoco sería el único caso, pero esas operaciones, por lo general, se utilizan para otros fines, no para algo tan determinante como la Educación, la organización de la semana en las familias y hasta la salud poblacional.
Comunicar es un acto político y en un Gobierno, una cuestión de Estado, por ello es que la regla no puede ser la improvisación y menos aún, la especulación de tirar una noticia en medios y redes para evaluar cual es la recepción. Tal acción, lejos de habilitar una consulta no vinculante, no hizo mas que generar contratiempos, hacerlo en la noche del domingo, mucho más.
Como se dijo en las escuelas, la ministra Cristina Fiore y su equipo (Estrella Villarreal y Analía Guardo), jugaron al ‘ta-te-ti’, con la docencia, los padres y los estudiantes. Lanzaron el rumor, luego la comunicación oficial, en el portal del Gobierno, pero no en edusalta.gov.ar (portal del ministerio), porque no emitieron resolución alguna.
En esa comunicación oficial, caracterizada por la ambigüedad, estableció la suspensión de clases en zonas montañosas y el no computo de ausencias en el resto de la Provincia. El resultado fue obvio, en toda Salta hubo nula o mínima asistencia, sumado al perjuicio de que, en las zonas afectadas por la nevada, donde la comunicación es dificultosa, muchos padres ni siquiera llegaron a notificarse de la medida, por lo tardío de la misma.
El frio, como se sabe, expone de forma descarnada la pobreza, cientos de miles de niños no cuentan con el atuendo adecuado para capear el invierno, por esa misma condición, su salud no tiene la fortaleza necesaria para evitar cuadros respiratorios. Si a eso se le suma el estado deplorable de muchas escuelas el despropósito es infinito.
Desgobierno y Gabinete estanco
En Salta quedó en evidencia el desgobierno. De lo contrario, lo dispuesto con amplia desprolijidad por el ministerio de Educación, no hubiese sido posible.
La interconsulta con otras áreas como Defensa Civil, Comunicación, Seguridad, Vialidad y sobre todo Salud Publica, habrían establecido un plan serio y lejano al mamarracho del domingo-lunes.
Una ola polar no puede durar solamente un día, sin embargo, para Fiore, pareciera que sí. Cerca del mediodía del lunes, se conoció otra contramarcha, la medida transitoria se termina y el martes todo a la normalidad, eso sí, cuota de suspenso para la zona montañosa, donde se mantiene la alerta.
Medida de fondo en La Rioja
La semana pasada, el Gobernador riojano Ricardo Quintela, firmó el Decreto 806/25, por el cual, advirtiendo la llegada de la ola polar y en consulta con sus funcionarios de Salud Pública, se adelantan y extienden las vacaciones de invierno en todos los niveles educativos (del 30 de junio al 18 de julio) y se establece la obligatoriedad del uso del barbijo en espacios cerrados, ante el fuerte incremento de afecciones respiratorias.
Una medida como esa, más allá de la inevitable y poco simpática tarea de reprogramar el calendario educativo, persigue un bien mayor, el resguardo de la salud poblacional y el evitar el colapso sanitario.
Siendo Salta una provincia con mayor población y más extensa que La Rioja, la previsión no parece figurar en los diccionarios del Grand Bourg, lo que deja expuesto el desgobierno y la desorientación.
Tal vez por esto es que afloran discursos como el del intendente de Oran, Baltasar Lara Gros, quien jugando a “un mini Larreta en tiempos de pandemia”, publicó en redes sociales que en Orán no se suspenden las clases, como si ello fuese parte de sus competencias municipales.
El broche de oro fue la obligatoriedad de asistencia para los docentes, en procura de adherir a un discurso libertario contra el magisterio y sin ningún sentido, mejor hubiese sido instruir a los ‘profes’ para que pongan en práctica un esquema de contenidos a distancia (como en tiempos de covid), en lugar de obligarlos a asistir para dar clases a los pizarrones.
En la provincia del voto electrónico | Escuela pasa el invierno con brasas en el piso
