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domingo, noviembre 8, 2026

Karina Milei ya se muestra con Emilia Orozco y enfría el pacto con Sáenz

El aplazamiento de la licitación del Belgrano Cargas, sin garantías para los ramales salteños y el protagonismo que Karina le dio a la senadora salteña encendieron señales de alarma en el saencismo. El 2027 se juega fuerte.

Durante buena parte de los últimos meses, Gustavo Sáenz pareció haber encontrado una fórmula para convivir con el gobierno de Javier Milei: acompañar casi todas sus iniciativas en el Congreso, garantizarle gobernabilidad cada vez que fuera necesario y sostener una relación política suficientemente cercana como para mantener abiertas las puertas de la Casa Rosada. El gobernador salteño hizo su parte, incluso cuando las contraprestaciones prometidas desde Nación no terminaban de materializarse. Sin embargo, cuando todo parecía indicar que ese entendimiento podía convertirse en una alianza electoral de cara a 2027, o al menos sin que se le plante demasiada oposición, aparecieron dos señales que obligan a revisar cuánto tiene de sólido ese vínculo y, sobre todo, qué lugar le reservan los libertarios a Sáenz en sus planes para Salta.

La primera llegó con la decisión del Gobierno nacional de postergar hasta diciembre la licitación del Belgrano Cargas. Pero el problema no es solamente la demora: tampoco hubo garantías de que se ejecuten las obras en los ramales C14 y C15, dos corredores ferroviarios que el mandatario provincial venía reclamando y que resultan estratégicos para la conexión de la provincia con los mercados regionales. La postergación dejó, una vez más, al gobernador frente a una realidad compleja: el acompañamiento político a Milei no necesariamente se traduce en respuestas para los intereses de Salta. ¿Hubo un cambio de prioridades en Nación o Sáenz terminó confiando demasiado en promesas que nunca estuvieron realmente aseguradas?

La segunda señal tuvo una carga política bastante más difícil de disimular. Karina Milei y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, organizaron una jornada con dirigentes neuquinos y salteños para posicionar a las senadoras Nadia Márquez y Emilia Orozco. Y fue precisamente la secretaria general de la Presidencia quien se encargó de darle protagonismo a la senadora salteña, al subirla al escenario y ubicarla en un lugar central dentro de una actividad que no parece haber sido organizada por casualidad.

¿Para qué necesita La Libertad Avanza levantar todavía más el perfil de Orozco si no es para convertirla en una alternativa electoral con peso propio? La senadora no tiene que renovar su banca en 2027, por lo que su proyección no parece estar atada a una nueva candidatura legislativa. Su horizonte es otro y bastante más ambicioso: disputar la gobernación de Salta. Ahí aparece vuelve a aparecer el principal problema para Sáenz: ya creía que se la había sacado de encima a Orozco y que tenía el camino relativamente despejado hacia un eventual tercer mandato, siempre que las condiciones constitucionales y políticas se lo permitan.

El movimiento de Karina Milei adquiere todavía más significado si se lo observa desde la lógica de construcción de poder que caracteriza al oficialismo nacional. Los libertarios necesitan dirigentes propios en las provincias, referentes capaces de disputar territorios y, fundamentalmente, candidatos que no dependan de acuerdos con gobernadores que hoy acompañan a la Casa Rosada, pero que mañana pueden tener intereses electorales diferentes. Orozco representa justamente esa posibilidad: una figura identificada con Milei, con una banca en el Senado y ya instalada.

Hasta ahora, Sáenz le resultó al gobierno nacional un gobernador barato y, en determinados momentos gratuito. Sus legisladores acompañaron iniciativas centrales del oficialismo, facilitaron votaciones y contribuyeron a sostener la agenda libertaria en el Congreso. El gobernador aceptó jugar ese papel aun cuando las respuestas nacionales para Salta fueran parciales, demoradas o directamente quedaran pendientes. Lo importante parecía ser conservar el vínculo, mostrar cercanía con el presidente y mantener abierta una interlocución que podía resultar útil para sus propios objetivos políticos. Pero esa sociedad tenía una particularidad: mientras Sáenz ofrecía votos y acompañamiento, los libertarios no necesariamente estaban obligados a devolverle el mismo nivel de compromiso.

Por supuesto, todavía no hay una ruptura ni una candidatura formal que permita afirmar que Orozco será la elegida para enfrentar a Sáenz. Pero tampoco hace falta que exista un anuncio para advertir hacia dónde se mueven las piezas. La postergación del Belgrano Cargas, la falta de certezas sobre los ramales C14 y C15 y, ahora, el impulso público a la principal referente libertaria de Salta conforman una secuencia que el gobernador difícilmente pueda mirar con indiferencia.

Sáenz apostó fuerte a una relación en la que puso mucho más de lo que recibió, convencido quizás de que su cercanía con Milei le permitiría llegar a 2027 con un respaldo nacional que despejara parte de la competencia. Ahora descubre que, mientras él ayudaba a los libertarios a construir gobernabilidad, Karina Milei tenía otros planes.

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