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viernes, octubre 2, 2026

La adicción a la comida: por qué comemos sin control y de manera compulsiva

Al igual que en otras adicciones, el cerebro juega un rol importante y necesita de un tratamiento multidisciplinario.

Desde hace algunos años son cada vez más los profesionales que estudian la posibilidad de que nos podamos volver adictos a los alimentos. Una de ellas es la psiquiatra, Eugenia Ávila. En diálogo con De Eso se Trata, por FM Infinito, explicó de qué se trata este trastorno que se caracteriza por un deseo incontrolable de ingerir alimentos con alto contenido de grasas y azúcares

“Desde hace muchos años los investigadores en adicciones empezamos a ver, sobre todo en Estados Unidos, que había muchas cuestiones en común entre una persona adicta y la obesidad mórbida, tanto en lo clínico como en lo neurobiológico. Entonces se descubre que por un lado una persona obesa o con sobrepeso no quiere seguir comiendo como lo está haciendo. Hay una incapacidad de parar a pesar de la intención de querer hacerlo. Eso es la adicción. De hecho, es la definición de adicción, la imposibilidad de parar a pesar de las consecuencias negativas que tiene esto. Y se han empezado a hacer estudios tanto en neuroimágenes funcionales y hacer evaluaciones, encuestas que están validadas, como la encuesta de la Universidad de Yale, y se han descubierto que por un lado los circuitos cerebrales que están involucrados en las adicciones son los mismos que están involucrados en la obesidad. Es decir, hay un problema a nivel de corteza prefrontal que hace que nosotros no podamos controlar la falta de autocontrol y también a nivel del estriado, zonas del circuito de recompensa que están relacionadas obviamente con esta parte cerebral que hace que disminuya la sensación de placer”.

Y agregó: “Esto está regulado sobre todo por la ingesta excesiva en grandes cantidades o a veces mezclado porque es cuando hay una combinación sobre todo de mucha sal, azúcar y grasa. Cuando se combinan estos alimentos -más en los ultraprocesados que vienen con la combinación de estos alimentos en distintas maneras y más aditivos- hace que haya una disrupción. Como si te hackearan el sistema, se desregula. Entonces necesitas mayor cantidad y hay una disminución de la capacidad para controlar y hay ciertas señales ambientales que nos inducen a comer más. Por eso es que también el ambiente influye, al igual que el estrés.

Según la psiquiatra, “la adicción a la comida ahora tiene una escala de evaluación. Es muy complejo porque, cuando una persona tiene dificultad para parar de comer, a pesar de que quiere, o sea, come compulsivamente. Desea cada vez más y más de la misma comida”.

La profesional señaló que el tratamiento “es muy complejo porque siempre ha sido abordado por los nutricionistas. Cuando los pacientes me llegan, la mayor problemática es que se sabe que el 80% no empieza el tratamiento, porque hay varios mecanismos también psicológicos que influyen en esto. Por eso es que el psiquiatra y los psicólogos que se forman en esto somos los que más podemos ayudar en este campo. Es multidisciplinario, pero primero también hay que prepararse mentalmente y tener un sistema para llevarlo adelante, porque la persona va con el plan alimentario y le dura dos semanas como mucho. No lo puedes llevar a cabo, el cerebro le pide comer y la conducta no lo puede hacer. Todos te dicen ´quiero, pero me dan el papelito y no puedo´. Por supuesto, porque no tienes un sistema. La terapia cognitiva si ayuda en esto, saber regular las emociones. Está todo en contra en esto, porque tenemos un ambiente que nos da señales todo el tiempo de querer comer. A esto sumarle el estrés, que también predispone a comer demás. Entonces necesitamos manejo de la impulsividad, obviamente la educación física que es un regulador emocional natural. Es el mejor regulador del estado de ánimo y de la ansiedad y del estrés”.

Para Ávila, “no es solamente la alimentación adecuada para esa persona: tener herramientas cognitivas conductuales para poder llevar a cabo el plan, especialmente cuando hay una adicción alimentaria y cuando no hay, porque de la obesidad se sabe que uno de tres tiene la adicción alimentaria y en obesidad mórbida más, cuando hay más sobrepeso, más predisposición a que haya una adicción alimentaria y una disminución de la capacidad de controlarse. Entonces se necesitan técnicas específicas para ayudar a esa persona a que se controle y una alimentación adecuada, que cuanto más natural sea, más simple sea la alimentación, mejor, cuanto más natural y más simple mejor, estrategias de afrontamiento de estrés y de emociones, todo esto hay que abordarlo para poder llegar a una solución, porque esto básicamente tiene que ver si abordamos las consecuencias que es la hipertensión y a la obesidad con síndrome metabólico, que lo que nadie tiene en cuenta que las alteraciones de la obesidad también influyen en el sistema endónico, en el sistema dopamínico, no lo relacionan y está relacionado neurobiológicamente.

Por último, indicó que “la adicción a la comida todavía no tiene un consenso en la psiquiatría, están presentando ya investigadores importantes de Estados Unidos y de otras partes del mundo, para que se lo incorpore. No es raro que se demore en incorporar y categorizar este tipo de problemáticas, porque a veces la demoran. Cada vez es más la evidencia científica y que el psiquiatra debe tener un rol más activo en esta problemática, porque es conductual, tiene que ver con la conducta, entonces tenemos que tener más participación en el tratamiento y en el abordaje, es interdisciplinario y hace falta que nos comprometamos más”, finalizó.

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