El exintendente declaró en una emisora local que su intención es “dejar una huella no un bache”, pese a sus promesas incumplidas que significaron una autoincriminación.
El 1 de marzo de 2015, en su discurso anual ante el Concejo Deliberante para dar su informe de gestión, el exintendente Miguel Isa dijo a viva voz “antes que me vaya no va a quedar ningún bache sin tapar en la ciudad. Tenemos todo listo, todas las máquinas para poder hacerlo y tenemos el presupuesto”.
Lo que sucedió en los meses subsiguientes ya lo conocemos. Lo que no sabemos es qué pasó no qué se hizo con el presupuesto que Isa dijo tener ante los ojos y oídos de todos.
Esta semana, el exvicegobernador de Urtubey, anunció su candidatura a concejal para este 2021 y sostuvo que su objetivo es “dejar una huella a los salteños y no un bache”, por eso no dudó en volver a presentarse y “ayudar a los salteños” ya que ama su Provincia y dejaría “la vida por ella”.
Semejante empeño no coincide con el desinterés por la última función pública a la que fue electo. Como vicegobernador y presidente natural del Senado provincial, Isa apenas presidió cinco sesiones en cuatro años (!!!).
Sin embargo, las intenciones de Isa no parecen tener que ver con la calidad institucional sino más bien con habilitar una nueva corriente de negociados inmobiliarios a través de la implementación del PIDUA II (Plan Integral de Desarrollo Urbano Ambiental).
En este punto, cabe recordar lo denunciado oportunamente por la escribana María Elena Jiménez, quien desde la Red Sol, advirtió que durante la gestión de Isa se construyeron de manera irregular más de cien edificios en la Ciudad y que las habilitaciones de los mismos implicaban las consabidas devoluciones de favores.
