El procurador lo volvió a hacer: ante el caso Cordeyro, decidió crear una Unidad Fiscal especial. El manual del estancamiento en las investigaciones judiciales en Salta se sigue aplicando al pie de la letra. Sobran los antecedentes.
En Salta, hay una receta infalible cuando la investigación de algún caso resonante entra en una nebulosa o simplemente no quiere meterse demasiado: se crea una “Unidad Fiscal”. Es el equivalente judicial de patear la pelota a la tribuna. Ahora lo volvió a hacer el procurador de la provincia, Pedro García Castiella con el caso de Vicente Cordeyro, un nuevo expediente que promete titulares… pero difícilmente resultados.
La lógica es conocida: cuando el escándalo es grande, la presión mediática fuerte o la víctima incómoda, se anuncia con solemnidad la creación de una “unidad especial”. Se arma una oficina, se nombra un par de fiscales, se redactan oficios, se hacen conferencias de prensa y, después, silencio. Meses después, nadie recuerda el asunto, y los responsables siguen paseando tranquilos por la peatonal.
Hay ejemplos de sobra. La Unidad Fiscal por el caso Jimena Salas es uno de ellos y todo terminó convertido en un laberinto sin salida, con sospechosos que iban y venían, detenciones mediáticas y ninguna condena firme.
En octubre 2023 crearon una Unidad Fiscal para combatir el crimen organizado en el norte provincial. Una medida desesperada ate el avance del narco en una zona caliente y en donde no encontraron ninguna respuesta concreta.
La Unidad Fiscal por la causa de las muertes en el norte, tras los casos de desnutrición infantil, se desintegró en silencio, sin culpables ni medidas estructurales. Ni hablar de las investigaciones por corrupción policial, donde las “unidades especiales” sirven más para desactivar el ruido que para buscar verdad y justicia.
García Castiella lo sabe. Cada vez que el malestar social crece, o que una causa empieza a salpicar intereses poderosos, la solución es la misma: multiplicar los sellos, cambiar los nombres, pero no los resultados. El caso Cordeyro será, probablemente, otro capítulo de ese mismo libreto: una Unidad Fiscal más para la estadística.
