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domingo, agosto 16, 2026

La mediocridad se ratifica: Amat sigue al frente de Diputados

Con el recambio legislativo, la Cámara baja tenía la oportunidad histórica de levantar una vara que está bajo suelo. Pero el saencismo eligió la continuidad: Esteban “Tuti” Amat seguirá como presidente, garantizando otra temporada de bostezo institucional.

La renovación legislativa llegó, sí, pero solo en el papel. En los hechos, la Cámara baja provincial vuelve a mostrar esa capacidad de desperdiciar oportunidades. Después de otro año marcado por escándalos que nada tiene que ver con la gestión, sesiones exprés, debates ausentes y una productividad legislativa más cercana al letargo que al trabajo, parecía lógico esperar un giro, aunque sea cosmético. Pero no. La maquinaria del saencismo se encargó de blindar lo que mejor sabe sostener: la mediocridad.

Esteban “Tuti” Amat, una de las figuras más importantes del oficialismo y sinónimo de una Cámara dócil, seguirá sentado en la presidencia. La decisión no sorprende. Con el recambio de bancas, había margen político para oxigenar la conducción, mostrar un mínimo gesto de renovación o, al menos, simular un interés por elevar la calidad institucional. Sin embargo, eligieron el piloto automático.

El rol de Amat al frente de Diputados fue, durante estos años, funcional a un modelo de gestión que prefiere legisladores alineados antes que representantes críticos. La Cámara que preside es la misma que evita discutir temas profundos, que aprueba a libro cerrado, que permite que sus integrantes voten sin leer las leyes que se tratan, que mira hacia otro lado cuando el Ejecutivo aprieta, y que convierte la política en una coreografía predecible y con nula gracia.

La continuidad de Amat no solo confirma la falta de ambición del oficialismo, sino también la ausencia de un proyecto político que aspire a algo más que administrar fondos a discreción. En lugar de aprovechar el recambio para construir una Cámara más exigente, más seria, el saencismo eligió mantener a su garante de tranquilidad, para que nada cambie nada cambie.

En vez de construir una Cámara que debata los problemas urgentes de la provincia, opta por convertirse en un cuerpo que está para cobrar por ir una vez a la semana, como si fuera un trámite, en donde el presidente, lejos de encabezar un verdadero cuerpo deliberativo, administra plata, silencio y sumisión.

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