A poco tiempo del escándalo sobre los siderales sueldos en el directorio de Aguas del Norte, se conoce una fuerte decisión administrativa (y política) de echar a Normando Fleming, uno de los ejecutivos «heredados» de la gestión de Urtubey que transgredió las normas éticas y legales. ¿La Fiscalía actuará de oficio?
El titular de Aguas del Norte, Luis María García Salado, resolvió a fines de agosto desvincular al ingeniero Normando Fleming de la empresa. La decisión se dio por una grave inconducta por parte de este directivo de la empresa que en junio pasado había sido noticia cuando se conoció que su sueldo mensual superaba holgadamente los 400 mil pesos.
Fleming, conformó una empresa de realizar trabajos de “captación, potabilización, tratamiento, transporte y distribución de agua proveniente de aguas privadas”, es decir que su ‘emprendimiento privado’ se ubica en el mismo rubro que la empresa en la que era empleado jerárquico.
La empresa inscripta en la Dirección de Sociedades Comerciales de la Provincia bajo el nombre de “Aguas Transparentes Sociedad Anónima Simplificada”, se desempeñó en el mercado valiéndose inevitablemente de información privilegiada aportada por el propio dueño.
Esta fue la causa principal por la que el directorio de Aguas del Norte tomó la decisión. Para ello, se apoyó en un dictamen expedido por la Fiscalía de Estado a cargo de Agustín Pérez Alsina y en el que el inescrupuloso ingeniero incurrió en una “conducta reñida con la ética en el ejercicio de las funciones confiadas anteriormente» y «violenta respeto de los principios y pautas éticas en el régimen de toda función pública, consistentes en honestidad, probidad, rectitud, buena fe, austeridad república”.
En su escrito, Pérez Alsina agregó que “resulta innegable la existencia de un conflicto de intereses y violación del deber de conducta a cargo del empleado”.
Injurioso
En la redacción de la determinación de la empresa que resolvió echar a Fleming se indica que la desvinculación es con justa causa y que su actitud representa el “incumplimiento de los deberes de buena fe, diligencia y colaboración, fidelidad y del deber de no concurrencia”, según la ley de contrato de trabajo.
“La conducta desplegada por Usted resulta una injuria laboral de gravedad tal que implica la pérdida total de confianza”, indica la nota de despido firmada por el directorio de COSAYSA S.A., el cual no desechó la posibilidad de iniciarle acciones legales al despedido.
Para el salteño de a pie que sobrevive en una provincia que en diciembre (antes de la crisis) encabezaba el penoso ranking de desempleo y trabajo en negro, y el recibo de sueldo de Normando Fleming le había generado una enorme indignación, la voracidad de haberse valido de ese cargo de manera espuria, no puede menos que multiplicar ese sentir.
Las tareas
El escándalo que representa esta situación plantea tareas ineludibles. En primera instancia, la Procuración no puede dejar de notificarse ante noticias como estas que además se suman a lo indicado en su momento por la diputada provincial Socorro Villamayor acusando al extitular de la empresa Lucio Paz Posse, cuando dijo «en Aguas del Norte se chorearon todo».
En cuanto al Poder Legislativo, se impone de un modo inevitable, discutir una ley para que Aguas del Norte deje de ser una sociedad anónima con sueldos astronómicos y turbios negocios y se convierta en una empresa estatal. De lo contrario, este esquema societario pone al Estado como el socio bobo.
Finalmente, esta situación representa un fuerte llamado de atención para el Consejo Profesional de Agrimensores Ingenieros y Profesiones Afines -COPAIPA-, ya que esa institución cuenta con un Tribunal de Ética y mucho más porque Normando Fleming, además es consejero de la Comisión Directiva.
Rodrigo Olivares
